Unidos por la misma tragedia: Beatriz de Holanda y Simeón de Bulgaria

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9 de junio de 2015, 18:44

Sí, son reyes o príncipes pero como pasa en todas las familias, las reales también suelen reencontrarse en las bodas o en los entierros. La familia real búlgara, en el exilio desde hace casi 70 años, celebró en Madrid el funeral por el príncipe Kardam, fallecido el pasado 8 de abril, a los 52 años, después de pasar casi siete años en coma tras sufrir un accidente de coche. La entereza de esa familia siempre me ha impactado pero resultará muy difícil de olvidar la escena que protagonizaron junto a los miembros de la familia real holandesa que se desplazó a Madrid para asistir a la ceremonia. Los reyes Guillermo y Máxima, la princesa Beatriz y también la princesa Laurentin, esposa del príncipe Constantino de Holanda,  viajaron hasta Madrid para acompañar en su dolor a los familiares de Kardam y, sobre todo para compartir con ellos una experiencia que conocen muy bien, pues también la familia real holandesa sufrió la perdida de uno de los suyos: el príncipe Johan Friso, fallecido el 12 de agosto de 2013, a los 44 años, después de permanecer un año y medio en coma tras un accidente de esquí. Unidos en la tragedia, el abrazo de la ahora princesa Beatriz al rey Simeón no pudo ser más emotivo, ambos habían pasado por el mismo trago: madre y padre rotos por la muerte temprana de un hijo y, además, en las mismas circunstancias.

El funeral por el príncipe Kardam también propició otro encuentro, al menos en público, el de la infanta Cristina con el rey Felipe y la reina Letizia, que también acudieron al funeral como hicieron los reyes Juan Carlos y Sofía y otros familiares. Las últimas dos veces en las que han coincidido también ha sido en el escenario de un funeral: el del centenario de don Juan, celebrado el 23 de junio de 2013 en el palacio real y el del 50º aniversario de la muerte del rey Pablo de Grecia que se conmemoró el 3 de marzo de 2014 en Atenas. No es por nada pero que las únicas apariciones de doña Cristina con su familia estén vestidas de luto, da qué pensar.

En todo caso, la presencia de doña Cristina estaba más que justificada. Durante su infancia y adolescencia, los cuatro hijos varones del rey Simeón y su esposa, Margarita Gómez Acebo, eran íntimos amigos del príncipe Felipe y de sus hermanas, Cristina y Elena, tanto que llegaron a llevarse como hermanos. Una relación que imposibilitó posibles uniones matrimoniales que, con toda seguridad, hubieran agradado a ambas familias. Los cuatro hermanos Bulgaria eran un buen partido para las dos infantas pero lo que en otros tiempos hubiera sido boda segura, no prosperó precisamente por la estrecha amistad que les unía.

Los cuatro príncipes K se fueron casando con señoritas de buenas familias. Kyril con Rosario Nadal (los únicos divorciados), Kubrat con Carla Royo-Villanueva, Konstantin con María García de la Rasilla y finalmente, Kardam, el heredero de los derechos dinásticos con Miriam Ungría, ahora su viuda, con quien tuvo dos hijos, Boris y Betrán, de 17 y 16 años en la actualidad. El mayor será, cuando fallezca el rey Simeón, quien tenga la responsabilidad de recibir la herencia histórica del trono de Bulgaria. En esa familia nadie, y conozco el tema, ha vivido de los títulos y la posición, educados en la austeridad y el respeto por el rey Simeón que lo es de título, lo fue de ejercicio cuando solo era un niño y lo es por su alto sentido del deber y la honestidad personal.

Por Mariángel Alcàzar

Mariángel Alcàzar es periodista desde que un día comprobó que su curiosidad podía ser también un oficio. Se ha especializado en casas reales, pero también le interesan las casas comunes donde habitan reinas y princesas, tanto las del pueblo como las de ciudad. Ejerce en tierra, mar y aire, es decir, prensa, radio y televisión.