Corte y confección

Unas gotas de Rociíto Carrasco

Mariángel Alcàzar
rocío carrasco

9 de julio de 2015, 08:56

Los conflictos familiares son el pan nuestro de cada día pero resulta difícil encontrar alguien con tantos frentes abiertos como Rocío Carrasco Mohedano, más conocida como Rociíto. No se habla con su hija, Rocío, ni con sus hermanos adoptivos, José Fernando y Gloria Camila, ni con el viudo de su madre, José Ortega Cano, ni con su tío, Amador Mohedano, ni con algunos más. En realidad solo se habla con su pareja, Fidel Albiac, con su segundo hijo, David, y con la que considera su madre adoptiva, María Teresa Campos, y las hijas de ésta Terelu y Carmen. Cuando uno no se habla con medio mundo, habrá que pensar que el problema es del uno y no del resto del mundo.

Rocío Carrasco fue designada heredera universal por su madre, de modo que, tras la muerte de Rocío Jurado, recibió, entre dinero, bienes y derechos de autor, una fortunita que le asegura una vida cómoda, al  tiempo que la libera de la necesidad de trabajar. En definitiva,  Rocío es rentista; vive de las rentas que le generan los bienes que, en vida y trabajando duramente, atesoró su madre. No todo la fortuna de la  Jurado fue para su única hija biológica, pero si la mayor parte, excepto dos tercios de la casa que la familia habitaba en La Moraleja que correspondieron a sus hermanos, José Fernando y Gloria Camila, hijos adoptivos de Rocío y José Ortega Cano, y unas pocas propiedades que la cantante legó a sus hermanos, Amador y Gloria. Rocío Carrasco tuvo la desgracia de perder a sus padres siendo muy joven y  no hay herencia que compense la pérdida pero también con su muerte temprana, Carrasco y sobre todo, Rocío Jurado, acabaron perjudicando a su hija que jamás se ha esforzado por salir adelante.

Desde esa cómoda posición, que comparte generosamente con Fidel Albiac, a quien tampoco se le conoce oficio, en la que ninguno de los dos debe salir a buscarse la vida, resulta que Rociíto que, en principio no tendría problemas, tiene más frentes abiertos que la Segunda Guerra Mundial. Qué puede pasar entre una madre y una hija, sobre todo cuando ésta es adolescente, para que un enfado, una pelea o hasta un “vete de casa y no vuelvas” se prolongue en el tiempo hasta acabar en ruptura total.  Puede que la madre tenga la razón y que en un momento dado ya no pudiera más con la niña y ésta decidiera irse a vivir con el padre, pero Rocío Carrasco es la adulta y no parece que lo sea mucho cuando prefiere no volver a ver a su hija antes de intentar un arreglo con ella. Es comprensible que la hija quisiera vivir con el padre, por las razones que fueran, y que la madre se rebotara, pero tanto como para no volverse a hablar, tanto como para apartarse la una de la otra. Rocío tiene otro hijo, David, que debe tener unos 16 años y en el que vuelca todas sus atenciones; tanto Da(vid) como Ro(cío) son hijos de Rocío Carrasco y Antonio David Flores, quien a su vez, se ha vuelto a casar y tiene otra hija. Rociíto, sin embargo, no ha tenido hijos de su relación con Fidel Albiac.

Rocío Carrasco tampoco mantiene relación alguna con la familia que su madre formó con José Ortega Cano. La hija de la cantante se había casado embarazada y ya era madre con solo 18 años cuando la Jurado y el torero adoptaron a dos hermanos colombianos, José Fernando y Gloria Camila, y es lógico que no los sintiera, por edad o por lo que fuera, como hermanos, como tampoco se sintió nunca especialmente vinculada al segundo marido de su madre. En la enfermedad de la cantante y el papel que cada miembro de la familia jugó en aquellos meses está el origen de los desencuentros actuales entre todos ellos. Muerta la madre, Rocío Carrasco no quiso saber nada de Ortega Cano lo que implicó también apartarse de sus hermanos adoptivos con quienes, por otra parte, no había convivido.

En la relación con su tío Amador Mohedano influyó negativamente el hecho de que tanto él, como principalmente su ex Rosa Benito, sacaran partido de la cantante muerta convirtiéndose en personajes televisivos. Aunque, tampoco ayudó que Fidel Albiac produjera el último especial de la cantante en televisión, cuando prácticamente al borde la muerte, Rocío Jurado aceptó la propuesta de su hija para que fuera su yerno quien hiciera un trabajo que le hubiera correspondido a Amador.

Rociíto tiene 38 años y sus últimas apariciones públicas han tenido relación con las fiestas de las Campos. Acude a sus celebraciones como una más de la familia, con cara sonriente y  haciendo gala de una aparentemente digna actitud al no entrar al trapo de lo que sus familiares o la prensa dice de ella. No hace falta hablarse con todo el mundo pero esa barrera que Rociíto ha interpuesto entre ella y el mundo en el que habitó Rocío Jurado no la convierte en una mujer dueña de su vida, sino en una esclava de su resentimiento. 

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