Tita Cervera no va nunca a la peluquería

¿Y tú qué opinas?

Carmen Cervera

18 de marzo de 2017, 12:20

Tita Cervera no va nunca a la peluquería, ni tampoco la peluquería va a ella. Apañada como pocas, la baronesa se lava, se peina y hasta se tiñe ella misma y no lo hace porque no pueda permitirse el lujo de un profesional, lo hace, según hace años explicó un peluquero que la quiso convencer de que pasara por su salón, por pura superstición, para evitar que alguien se hiciera con su cabello y pudiera elaborar un conjuro. Quizá el peluquero rechazado fabuló un poco, pero lo cierto es que Carmen Cervera va siempre muy mal peinada y según su propia justificación lo hace porque está tan ocupada que prefiere arreglarse ella misma y no estar obligada a pasar por el salón de belleza.

Vale, puedes estar algún día ocupada o simplemente darte pereza ir a la pelu, pero, chica, cuando tienes un acto oficial haz un huequecito en tu agenda para atender los asuntos capilares. Lo hace hasta la reina Letizia que se levanta una hora antes de lo previsto, según dice, para atusarse la melena, ella misma cuando no tiene que dar la cara en público, y Luz Valero (su antigua peluquera de TVE) cuando tiene un acto oficial.

Pero la baronesa no encuentra el tiempo, ni tan siquiera restándole horas al sueño de modo que el pasado viernes acudió a la inauguración del museo de Andorra que alberga 26 cuadros de su colección, (ubicado en el antiguo hotel Valira de Les Escaldes) peinada como por su peor enemigo si no supiéramos que se peina ella misma y con el tinte, tirando a pelirrojo, recién dado ya que en su anterior aparición, el 17 de febrero, con motivo de la inauguración de una exposición en el Museo Thyssen de Madrid, iba más rubia.

El mini museo Carmen Cervera de Andorra está dirigido por Guillermo Cervera, sobrino de la baronesa, hijo de su hermano Guillermo, fallecido en 2003, diez años después de la madre de ambos, Carmen Fernández de la Guerra, el auténtico cerebro de la operación “cómo casarse con un millonario” en la que embarcó a su hija desde el mismo momento en el que la educó y formó para que se codeara con los hombres de alta sociedad, y que, finalmente, tras algunos intentos frustrados, logró su objetivo con la boda de Tita con el barón.

Aunque realmente, su vida era la propia de la “jetset”, es decir viajar con su avión para atender sus múltiples compromisos por el mundo, lo cierto es que tras su boda, Heini y Tita Thyssen tenían en Barcelona uno de sus puntos de atraque y siempre aparecían acompañados por Guillermo Cervera y su esposa, un matrimonio muy discreto y educado que mostraban cierto azoramiento ante el despliegue de lujo que acompañaba al barón y la baronesa siempre acompañados por la madre de Tita que sí disfrutaba y mucho viendo a su hija en la cumbre social y, además, cuando la baronesa se despistaba, era ella quien estaba atenta a los deseos de su yerno. En una fiesta que tuvo lugar en el hotel Ritz de Barcelona con motivo del bautizo del hijo de un amigo de juventud de Tita Cervera, el barón, que nunca habló castellano, se durmió en un sillón sin entender nada de aquel jolgorio y fue su suegra quien le levantó y lo llevó a sus aposentos y luego regresó para dar buena cuenta de las bandejas de jamón.

Ahora dicen que Guillermo Cervera, hermano, vivía en Andorra, puede ser y que bajara a Barcelona cuando lo hacían los barones y la madre, aunque siempre dio la impresión de que residía en la capital catalana, pero no hay ni una sola nota en la hemeroteca, ni en la memoria de cuantos vivieron aquellos años que refuerce la afirmación de la baronesa de que tras visitar el valle pirenaico donde vivía su hermano, el barón decidiera establecerse allí. En Andorra se ha tenido que instalar Tita y sus gemelas, (por cierto ¿habrá visto Borja a Carmen y Sabina, a las que tanto se parece, con motivo de su presencia en Andorra por la inauguración del museo?) por la presión de Hacienda española que sospechaba que la residencia de la baronesa y también de su hijo en Andorra era una mera estratagema fiscal y no se correspondía a la realidad. Tita sí vive ahora más días en el valle que fuera de él y hasta sus hijas están escolarizadas allí. La inauguración del Museo ha convertido ahora a la baronesa en una andorrana ilustre y codeándose con las autoridades del Principado, quién va a dudar ahora de ella.

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El blog de Mariángel Alcàzar

Por Mariángel Alcàzar

Mariángel Alcàzar es periodista desde que un día comprobó que su curiosidad podía ser también un oficio. Se ha especializado en casas reales, pero también le interesan las casas comunes donde habitan reinas y princesas, tanto las del pueblo como las de ciudad. Ejerce en tierra, mar y aire, es decir, prensa, radio y televisión.

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