Corte y confección

Terelu y Paula Echevarria se ponen filósofas

Terelu Campos Paula Echevarría
Terelu y Paula

27 de mayo de 2017, 12:33

Hace unos días, Terelu Campos y Paula Echevarria, dos de las mujeres que mayor interés suscitan –y también generan– en las últimas semanas nos dieron, casi a la vez, dos lecciones de su particular filosofía de vida. Paula Echevarria, que anda mareando –y rentabilizando– la perdiz de su separación de David Bustamante, soltaba una frase digna de hacerle perder todos los millones de seguidores que dice que tiene: "Yo me defino como persona. No hay que ser feminista, ni machista, yo creo que los extremos nunca son buenos ni para un lado, ni para el otro". Muy bien. Paula quizá sepa algo de estilismos pero de lo que significa feminismo y machismo no tiene ni puñetera idea. Calladita está más mona.
Terelu Campos, a quien por cierto se le cayeron los años de golpe cuando el otro día en 'Sálvame' la disfrazaron de María, la hija el pintor Sorolla y en vez de una delicada muchacha paseando junto al mar, más parecía la señorita Rottenmeir, soltó vestida de esa guisa, que tan poco le favorecía, algo así como: “La verdad siempre sale a flote, tarda, pero al final aparece”. Muy bueno, Terelu, pero más les vale, entonces, a las Campos irse poniendo a resguardo porque como salga la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad de todas las tramas de las que son protagonistas la madre y las dos hijas, que Dios la cojas confesadas. La frase lapidaria de Terelu iba dirigida a Maite Valdelomar, la amiga dicharachera de su madre que el día anterior había aparecido en el programa donde, al parecer, habría hecho algunas confidencias a Paz Padilla, según explicó la presentadora, en las que no dejaba en buen lugar a las hermanas Campos, Terelu y Carmen. Al margen de que entre Paz Padilla y cualquier otra persona, siempre hay que ponerse de parte del otro dada la capacidad de la presentadora suplente de 'Sálvame' para meter cizaña y luego ir de que a ella todo le resbala, cuando Terelu se pone seria hace mucha gracia. Esas reflexiones, ya un poco antiguas, en las que quiere dejar claro lo educada y señora que es, contrastan con su otro yo, aquel que exagera el acento andaluz para decir un par de ordinarieces. Las Campos han sufrido mucho estos últimos días pero también han conseguido pasarle por los morros a quien corresponda que el pueblo está con ellas, aunque para lograrlo hayan desfilado por la pasarela hospital con unos estilismos de los que mejor no hablar por respeto a la enferma, afortunadamente en fase de recuperación.
Aunque no es verdad que la verdad siempre salga a flote, porque si así fuera, insisto, son los que más claman por ella quienes deberían estar más preocupados, Paula Echevarría corre el riesgo de que, un buen día –malo para ella– se descubra todo lo que su separación esconde y que, de momento, ella controla para asentar su imagen como actriz (¿¿???) y sobre todo como eso que llaman 'influencer', es decir persona que influye en los demás marcando tendencias. Las actuales 'influencers' son de pago, es decir cobran de las marcas que se colocan encima, nada que ver con las personas que han marcado estilo de modo natural como en su día fueron Jackie Kennedy, Madonna, la propia Lady Di e incluso si me apuras, la reina Letizia, pero Paula, como otras mal llamadas 'influencers' dependen de su propia promoción y si es incapaz de distinguir que significa el movimiento feminista y qué es el machismo, no le pidamos, además que, de una vez por todas, deje de hacerse la interesante.

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