Corte y confección

Terelu, el lamento de la mujer madura

Mariángel Alcàzar
terelu

1 de diciembre de 2015, 08:50

Terelu se ve mayor, gorda y fea y si ella lo dice… Llegadas a una edad, pongamos más de 50, todo es relativo y tan malo es compararse con una misma en épocas más lozanas como hacerlo con quien, dentro de nuestra edad y condición, goza de mayores atributos o eso pensamos. Quién no se ha visto mayor, gorda y fea. Para lo de mayor hay poco remedio porque es un problema qué va a más y la alternativa a no cumplir años es mucho peor. Lo de gorda tampoco tiene fácil arreglo si no renuncias a los placeres del comer y del beber que finalmente son los únicos para los que no dependes de nadie. Te plantas delante de un buen plato de Jabugo con tu copita de vino y, sí, se te acaban las penas aunque luego te apenas por haber ganado un kilo. Lo de fea es más relativo, porque con una fisonomía aceptable, bien peinada y maquillada y con un vestuario adecuado todo el mundo tiene un pase.

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Entonces, qué le pasa a Terelu, porque sinceramente yo no la veo ni tan mayor, ni tan gorda, ni tan fea, (bueno a veces sí, sobre todo cuando lleva esas minifaldas lenceras) es más, después de haber pasado una enfermedad que, ciertamente es jodida, yo estaría tocando las castañuelas. Y se me olvidaba su preocupación por su precariedad laboral que más quisieran muchos: trabajar unas cuantas tardes a la semana y cobrar un sueldo más que digno, suficiente para vivir y para cuidar de una única hija que, además, no lo olvidemos, tiene un padre bien situado que, por lo que se sabe, cumple con sus responsabilidades. Si Terelu cree que merece un programa propio más le vale que vaya aceptando que así están las cosas y que ya nunca alcanzará la remuneración millonaria de una estrella de la televisión que le permita vivir por todo lo alto.

Dicho esto, más parece que el único problema real de Terelu es que no tiene novio y no lo acepta, pero atribuir esa circunstancia al aspecto físico no es solo machacarse es, sobre todo, no preguntarse si el problema no es de forma, sino de fondo. Lo peor de llegar a los 50 es que te vuelves invisible, así que no hay que preocuparse porque nadie te ve ni mayor, ni gorda, ni fea, es que, directamente no te ven. Claro que después de haberse creído con méritos para salido en “Interviu”, debe ser mucho más difícil pasar desapercibida.

La vida sentimental de Terelu ha sido muy movida y tampoco tendría de qué quejarse en todo caso debería lamentarse por que, ciertamente, no ha hecho buenas elecciones. A los 27 años, cuando estaba estupenda, o eso creía ella, pero aún no era tan famosa, se casó con un operador de cámara de televisión: Miguel Ángel Polvorinos pero no se acostumbró a ser la señora Polvorinos y lo entiendo. Tras la ruptura, Terelu inició su ascenso a la fama, cobijada primero en su madre, María Teresa Campos, y luego en sus siete años (de 1997 al 2005) al frente de “Con T de tarde” en Telemadrid, donde vivió su etapa más gloriosa. Quiso, como todas, pescar un marido que, además de amor le ofreciera una vida confortable y, en 1998, se casó con Alejandro Rubio, un óptico que parece buena persona pero que tampoco le duró mucho aunque lo suficiente para hacerla madre de su hija, Alejandra, que ahora tiene 16 años.

Superconvencida de sus encantos, Terelu consideró que merecía algo más y va y se enrolla con Pipi Estrada que, será un caradura, pero, visto desde lejos, de todos los novios es el que más parecido a ella. Quizá por eso duraron tan poco, los egos revueltos son indigestos.

Y ya, lanzada al estrellato amoroso, Terelu nos regaló varios novios hasta llegar a Carlos Pompo, un piloto que, todo hay que decirlo, es un señor, porque la relación ya estaba rota cuando a ella le diagnosticaron un cáncer de mama y Carlos tuvo el coraje de acompañarla en esos momentos. Cuando Terelu superó el primer trago, Carlos se piró y lejos, por si acaso. Fue entonces cuando la presentadora conoció a Jose Valenciano, un entrenador al que exhibió con tanto ahínco que resulta difícil entender cómo el pobre no salió huyendo mucho antes.

Y ahí quería yo llegar, el problema de Terelu no es ni ser mayor, ni estar gorda, ni no tener un programa propio, nada de eso es grave, le pasa a mucha gente, lo que de verdad debería plantearse, si lo que de verdad necesita es tener un señor al lado, es evitar en lo posible pasearlo como un trofeo por las revistas y menos, aún, llevarlo de fiesta con su madre.

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