"Su apellido es ahora una losa que intentan llevar con dignidad"

¿Y tú qué opinas?

Familia Urdangarín
GTRES

2 de junio de 2015, 10:02

Como diría Humphrey Bogart a Ingrid Bergman, es decir Nick a Ilsa en la película “Casablanca”: de todos los cafés del mundo has tenido que entrar en éste. Pues así podría definir yo mi encuentro con la familia Urdangarin en pleno en el pequeño pueblo ampurdanés de Sant Mori, un núcleo urbano de poco más de doscientos habitantes, situado a pocos kilómetros de La Escala, donde el sábado 30 de mayo se celebró la boda de Lucía Gui, la sobrina mayor de Iñaki Urdangarin, con Carlos Ruiz. De todos los pueblos del mundo, los Urdangarin (Ana y su marido, Carlos Gui) fueron a alquilar una casa en el mismo lugar que quien esto suscribe. Durante varios años, albergué la esperanza de encontrarme por la calle a la infanta Cristina pero las pocas ocasiones en las que fue a visitar a sus cuñados, me enteré cuando ya se había ido. Pero mira tú por donde, cuando ya había perdido las esperanzas después de que la hermana de Urdangarin dejara su casa de verano, hice pleno. De repente la pequeña plaza del pueblo, donde se ubica la iglesia y el castillo del marqués de Sant Mori se llenó de “urdangarines” para asistir a la boda de Lucía Gui Urdangarin, quien se enamoró del pueblo y de su coqueta iglesia y decidió casarse allí. Un lugar discreto en el que, seguramente, no contaban con coincidir con una periodista.

 

La infanta Cristina, que se ha sentido, seguramente con razón, apartada de su propia familia, encontró en la de su  marido un nido protector. Juan Mari Urdangarin (fallecido el mes de mayo de 2012) y su esposa, Claire Liebaert, tuvieron siete hijos: cinco chicas, Ana, Clara, Cristina, Laura y Lucía, y dos varones, Mikel e Iñaki. Formaron una familia bien de Vitoria y durante años disfrutaron de las mieles por los éxitos deportivos de Iñaki, que se quedó en Barcelona y también su hermana Ana, cuando el padre, tras trabajar varios años en Catalunya como ingeniero de minas, regresó a su País Vasco natal.

Pero Iñaki, conocido y reconocido en el ámbito deportivo por sus triunfos en el balonmano, tanto en el equipo del F.C Barcelona como en la selección española, aún no le había llegado la fama de verdad. Alcanzó la gloria cuando se convirtió en el guapo y deportivo marido de la infanta Cristina, quien no podía estar más contenta. En vez de casarse con un lechuguino, tipo archiduque austriaco, o haber cedido a la presión, que la hubo, para convertirse en la esposa del entonces príncipe Felipe de Bélgica, se paseaba por las cortes europeas con el marido más apuesto de todas sus parientes reales, nacionales y extranjeras. Pero, poco les duró la felicidad. El empeño de Iñaki Urdangarin por demostrar que podía mantener a su mujer a sus hijos con su propio trabajo le llevó a embarcarse en una serie de actividades que han acabado, como todo el mundo sabe, situándole a las puertas de un juicio de cuya sentencia depende que acabe o no en la cárcel. De momento, está arruinado, exiliado y apartado de la familia real, a la que no pertenece desde que su mujer, la infanta Cristina, pasó de hija de rey a hermana de Rey, y, además,  alejado de la familia Borbón.

 

En la boda de su sobrina, la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin intentaron pasar desapercibidos, entrando y saliendo de la iglesia rodeados de otros invitados, aunque en el pueblo apenas diez vecinas se habían apostado a las puertas de la iglesia para verlos. Arropados y protegidos por el resto de sus familiares a quienes también ha marcado la situación que vive el más ilustre de sus miembros. Su apellido es ahora una losa que intentan llevar con dignidad, aunque parece pesarles y sentirle molestos al no poder evitar ser ellos también señalados y observados.

Tantos los padres, como los hermanos, cuñados y sobrinos de Iñaki Urdangarin fueron discretos cuando éste  disfrutaba de sus días de gloria como yerno real y, coincidieron con la familia real en las celebraciones de los duques de Palma, desde su propia boda a los bautizos de los cuatro niños: Juan, Pablo, Miguel e Irene. Desde el estallido del Caso Nóos, toda la familia Urdangarin ha hecho piña en torno a Iñaki e incluso llegaron a emitir un comunicado defendiendo su inocencia poco antes de que tuviera que declarar  por primera vez ante el juez José Castro.

El día de la boda de Lucia Gui, quien como sus hermanos Lucas y Jan, fue contratada por su tío Iñaki para trabajar en el Instituto Nóos, la familia de Urdangarin, fue seguramente un día feliz para los novios y sus allegados, pero, visto desde afuera, era evidente, por la actitud de todos ellos, que también sufren las consecuencias del lío en que se metió Iñaki que además de afectar de modo institucional  a los Borbón, ha marcado dolorosamente a los Urdangarin.   

Más Sobre...

Por Mariángel Alcàzar

Mariángel Alcàzar es periodista desde que un día comprobó que su curiosidad podía ser también un oficio. Se ha especializado en casas reales, pero también le interesan las casas comunes donde habitan reinas y princesas, tanto las del pueblo como las de ciudad. Ejerce en tierra, mar y aire, es decir, prensa, radio y televisión.