Corte y confección

Se busca duquesa de Alba

Carlos duque de Alba

18 de junio de 2015, 09:33

Carlos Fitz-James Stuart Martínez-Irujo ya puede utilizar el título de duque de Alba. El mismo día que los Reyes recibían en el palacio de El Pardo a una representación de la nobleza española, el Boletín Oficial del Estado publicaba la orden del ministerio de Justicia en la que se aprobaba la sucesión. El hijo mayor de Cayetana es el nuevo duque de Alba titular pero no existe duquesa de Alba consorte pues Carlos es actualmente soltero, desde que en 2004 se declaró nulo su matrimonio con la aristócrata sevillana Matilde Solís, con quien se casó en 1988 y con quien tuvo dos hijos, Fernando y Carlos.

A diferencia de su madre, el nuevo duque de Alba es un hombre discreto y poco amante de la vida social. Se casó algo mayor, pues tenía ya casi 40 años cuando se decidió a llevar al altar a la tímida Matilde, hija de los marqueses de la Motilla, a quien conocía desde niña. No fue una buena elección para ninguno de los dos y Matilde, que, durante su matrimonio padeció una depresión profunda, protagonizó un triste episodio que la puso al borde de la muerte. Más tarde pareció recuperarse y se volvió a casar, pero ese segundo matrimonio que le aportó otro hijo, también acabó roto.

A Carlos no se le han conocido más relaciones serias que la que vivió con Matilde Solís. Tras la anulación de su matrimonio acompañó en algunas ocasiones a Alicia Koplowitz, la ex esposa de Alberto Cortina, con quien habría salido cuando ambos eran unos veinteañeros, una etapa en la que también se atribuye al hijo de la duquesa de Alba un idilio con Victoria Vera, la musa del destape en de finales de los 70.

La relación que Carlos Fitz-James Stuart y Alicia Koplowitz mantuvieron, tras la ruptura de sus respectivos matrimonios, no fue a más y la empresaria mantiene ahora relaciones con un empresario portugués, mientras que al duque de Alba intentaron emparejarlo con Palomita Segrelles, esa mujer que aparece en todos los círculos sociales y a la que se la identifica por sus pobladas cejas.

A la Palomita, para distinguirla de su madre Paloma Segrelles, fundadora del club de debate Siglo XXI, ya intentaron emparejarla con el príncipe Felipe, objetivo que llevó a la familia Segrelles ha instalarse durante varios veranos en el hotel Meliá Victoria de Palma de Mallorca. No tuvieron suerte y cuando ya parecía que la niña se iba a quedar soltera o iba a conformarse con un novio sin pedigrí lograron casarla con  Emilio Álvarez, un divorciado millonario, hijo de David Álvarez, propietario de Eulén y otras empresas que, en la actualidad ha desheredado a cinco de sus siete hijos, entre ellos el ex marido de Palomita Segrelles. Para dar una idea de la situación familiar, David Álvarez fue nombrado por el rey Juan Carlos, marqués de Trémenes pero pidió que el título fuera vitalicio para que ninguno de sus hijos pudiera heredarlo.

Volvamos a los intentos de los Segrelles por emparentar con los Alba. Como hicieron en Mallorca, el pasado verano Paloma y su familia se instalaron en Sotogrande para hacerse los encontradizos con Carlos, el futuro duque de Alba, haciendo correr el rumor de que habían pasado unos días juntos. Juntos sí, en la misma urbanización.

Como se ve a Carlos, ahora ya Carlos Alba, se le adjudican muchas novias pero ninguna ha prosperado y eso que es, sin duda, uno de los mejores partido de España. Tiene ahora 66 años, es rico, todo un caballero con patrimonio histórico a cuestas y ostenta el título nobiliario más prestigioso del mundo. Isabel Preysler anda ahora enredada con Mario Vargas Llosa, que también es aristócrata, desde que don Juan Carlos le concedió el título de marqués de Vargas, pero si le sale mal la jugada y el premio Nobel, como ya le ha hecho en otras ocasiones, vuelve con su santa esposa, a Isabel le podría interesar el

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