Corte y confección

Rocío, casada con Fidel y atada a Antonio David

Rocío Carrasco Antonio David Flores
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10 de septiembre de 2016, 11:20

Rocío y Fidel quisieron blindar su boda y, de paso, aislarse del mundanal ruido pero más parece que el enlace se ha celebrado en una plaza pública donde los propios novios se han colocado para que les den hasta en el carné de identidad.

De las muchas decisiones que la hija de Rocío Jurado ha tomado en su vida, la de desaparecer del mapa tras la muerte de la cantante parecía la más adecuada y, sin embargo, cuando gozaba de cierta tranquilidad dosificando sus apariciones con acierto y presentándose como una mujer juiciosa y seria, va y le da por volver al primer plano con una boda faraónica que no ha hecho más que despertar rencores dormidos, cuentas pendientes y, sobre todo, la furia de su mayor enemigo: su primer marido y padre de sus hijos, Antonio David Flores.

Han pasado más de 20 años desde que Rocío se instaló en Argentona (Barcelona) donde Antonio David estaba destinado como guardia civil. El verano de 1994, cuando ella tenía 17 años y el 20, se conocieron en una playa de Chipiona donde él se quedó con ella a base de hacerse el chulito y a las pocas semanas, la niña dejó los lujos de La Moraleja para instalarse en un hostal de la localidad mientras su novio vivía en la casa cuartel de la que se escapaba para ver a Rociito. Tanto la visitó que la muchacha se quedó preñada y, dos meses después, ya casada con el joven guardia civil regresó, de nuevo, a Argentona esta vez con piso propio, comprado y amueblado por mamá Rocío, que puso al mal tiempo buena cara y, ya puestos, disfrutó de la niña Ro, su primera nieta.

El idilio de la pareja y el contigo pan y cebolla duró poco. Rocío echaba en faltar su vida en Madrid donde su madre la proveía de todo y Antonio David, deslumbrado por todo lo que puede comprar el dinero, acabó condenado por la Audiencia de Barcelona a seis meses de prisión y suspensión de empleo y sueldo por cometer un delito de malversación de caudales públicos al intentar quedarse con las 50.000 pesetas de multa que le impusieron a un ciudadano francés y que él y su compañero le hicieron pagar en metálico.

La cosa se solucionó con la baja voluntaria que Antonio David presentó a la Guardia Civil y el traslado de la pareja, primero a casa de mamá Rocío, y luego, en un intento desesperado de salvar lo suyo a una casa propia. A los 22 años y madre de dos niños, Rocío se divorció de su primer marido y meses después inició otra relación con Fidel Albiac, a quien también conoció en la playa de Chipiona.

La historia de la niña rica casada con el chico pobre no duró ni cuatro años pero las consecuencias aún perduran y ya han pasado 17 años desde la separación. Lo que son las cosas el amor, o algo parecido, les unió y la venganza y el odio les mantiene atados, se casen con quien se casen.

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