Corte y confección

Rocío Carrasco y sus amigas las Campos

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Rocio Carrasco y las campos

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Familias Supervivientes

4 de mayo de 2017, 11:07

Hay temas que, aunque pasen a un segundo plano, siempre son recurrentes: un, dos, tres… Rocío Carrasco y la (no) relación con su familia, hijos incluidos. La presencia de Gloria Camila Ortega Mohedano en el programa 'Supervivientes' ha añadido nuevos elementos de discusión en el que han sido directamente implicadas las Campos, principalmente María Teresa y Terelu, por su adscripción al equipo la hija de Rocío Jurado y su defensa encendida de todo lo que hace e incluso de lo que no hace.

Rocío Carrasco, como se sabe, empezó por no hablarse con su exmarido, Antonio David Flores; siguió apartando de su vida a sus tíos Mohedano y a sus hermanos adoptivos y acabó por no tener relación incluso con sus hijos, Rocío y David. Como compensación vive por y para su segundo marido, Fidel Albiac, del que tiene una dependencia absoluta, y declaró madre y hermanas adoptivas a las Campos. Formó una nueva y singular familia y se olvidó, no sin renegar, de la anterior.

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Rocío pasa largos periodos de silencio y cuando habla nunca lo hace directamente, sino a través de sus adláteres o directamente interponiendo demandas judiciales para solucionar un embrollo familiar con su ex marido y sus hijos al que ella misma ha contribuido. En los últimos días, de nuevo María Teresa y Terelu han ejercido de defensoras de la hija de Rocío Jurado, justificando su alejamiento familiar y defendiéndose de los ataques de Gloria Camila que, tocada por el sol del Caribe, disparó dardos envenenados contra ellas. La muchacha no es especialmente hiriente ni tan cándida como parece, pero acierta al considerar que es mayor la influencia de su hermana adoptiva en la actitud de las Campos que a la inversa. Rocío Carrasco puede tener sus razones para alejarse de su familia, aunque resulta incomprensible que haya renegado de todos, pero la mejor ayuda que una mujer sensata como María Teresa Campos podría ofrecerle no es reírle las gracias sino acompañarla en la búsqueda de la salida de laberinto.

A raíz de los comentarios de Gloria Camila respecto a su hermana y las Campos, ha vuelto a salir a escena la condición de adoptada de la joven, hermana de sangre de José Fernando, cuyos episodios de droga, violencia y marginación le están amargando la vida a su familia. Que se repita una vez más que esos dos hermanos llegaron a casa de Rocío Jurado por el empeño de Ortega Cano deseoso de ser padre y que la cantante, que era una buena mujer de eso no hay duda, aunque no muy convencida aceptó criarlos, no justifica que Rocío Carrasco nunca los haya sentido como hermanos. Por más que la acompañen y la defiendan las Campos y por más felicidad que le pueda reportar Fidel Albiac, que pena da todo.

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