Corte y confección

Rocío Carrasco y Antonio David Flores, antídoto para futuros divorciados

Rocío Carrasco Antonio David Flores Alba Carrillo
rocio carrasco antonio david flores

5 de diciembre de 2017, 13:56

Del mismo modo que algunos gordos y gordas se colocan una foto de sí mismos en la puerta de la nevera para evitar las tentaciones cuando deciden ponerse a dieta, todas las parejas que decidan romper, y más si tienen hijos en común, deberían tener ante sus narices una foto de Rocío Carrasco y Antonio David Flores el día de su boda. Sería la manera de tener presente que, como el efecto mariposa, la más pequeña de las desavenencias a la hora del divorcio puede acabar, con los años, en un desastre irreparable. El amor se acaba, pero no necesariamente tiene que empezar el odio.

Coincidiendo con las últimas noticias del padre de los nietos de Rocío Jurado, nos enteramos de que Fonsi Nieto ha demandado a Alba Carrillo a cuenta de la participación de Lucas, el hijo que tienen en común, en el recibimiento de su madre cuando volvió de “Supervivientes”. Alba, a cuyas locuras nos hemos ido acostumbrando al tiempo que ella las iba domesticando, está volviendo a dejar paso a su personalidad más desquiciada desde que teme el proceso judicial acabe sacando a la luz tantas miserias que se difícil, luego, recomponer la situación. Tiene razón, como Fonsi la tuvo al poner el grito en el cielo por la utilización que, sobre todo la madre de Alba, Lucía Pariente, hizo del niño. Lo cierto es que al niño, al que no se vio en pantalla, lo llevaron a los estudios de Tele5 para esperar a su madre, un encuentro que se produjo pasada la medianoche. Estaríamos de acuerdo en que no son horas para un niño de cinco años; tampoco lo son para adultos que deben trabajar al día siguiente, pero ese es otro cantar.

Con esa excusa, Fonsi Nieto pretende conseguir la custodia total de su hijo; es decir que el niño viva con él y que sea la madre quien lo tenga que ver cuando el juez lo señale. Mal rollo para todos. Tiene razón Alba Carrillo cuando avisa de que en esa guerra van a perder todos y sobre todo el niño y eso no quiere decir que Fonsi, como cualquier otro padre separado, no tenga los mismos derechos que la madre a vivir con su hijo, pero en las guerras suele haber heridos y hasta muertos y todas acaban con un tratado de paz, así que mejor firmarlo antes de iniciar la contienda y todo eso que se ahorrarán.

Si tienen dudas, resultaría muy pedagógico colgarse la portada de “Lecturas” de esta semana y comprobar como la cruenta guerra que desde hace casi veinte años enfrenta a Rocío Carrasco y Antonio David Flores ha destrozado la vida de todos. Rocío no tiene ningún contacto con sus hijos y, por supuesto, no contribuye económicamente a su sustento. Todos los esfuerzos que Rocío Carrasco ha gastado en arruinarle la vida a su ex marido, podría haberlos utilizado en recuperar a sus hijos y en establecer con ellos unos vínculos materno filiales que no dependen de dónde y con quien viven. Por más que Antonio David tenga en su haber decisiones erróneas, como la de seguir pensando que la tele sería su sustento permanente y no buscarse un trabajo estable lejos de los focos, no se le puede negar que, al menos, ha estado pendiente de sus hijos. Quizá, bueno quizá no, casi seguro, les ha manipulado cuando eran más pequeños para que se alejaran de la madre pero ella debía haber estado atenta en el minuto uno y haber hecho todo lo posible para que los niños, ahora adultos, fueran tratados contra el riesgo de la alienación parental.

De todos los misterios que esconden los famosos, el que explicaría el odio africano que Rocío Carrasco siente por Antonio David es el más venenoso. Sólo sacando la verdad a la luz, podría producirse la expiación y quizá podrían encontrar la paz, no sé si los padres están a tiempo pero al menos los hermanos Rocío y David Flores podrían empezar una vida de adultos sin el peso de una situación que, desde luego, ellos no buscaron.

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