Corte y confección

Risto Mejide, el "borde" vuelve a escena

Mariángel Alcàzar
Risto

22 de septiembre de 2015, 10:19

Muy tierna la declaración de amor de Risto Mejide a su novia Laura Escanes, a quien pidió matrimonio hace unos días desde el escenario del teatro Borrás de Barcelona, a donde la pareja había acudido para presenciar la “El rey solo”, que se guisa y se come el actor Manu Sánchez.  Muy tierna y muy fina. “No tienes huevos de pedírmelo con gente delante”, le  dijo ella, y él, para demostrar que sí tiene, la llevó al teatro y  su amigo actor  le dejó subir al escenario para compartir el momento con el resto de espectadores.  Soltó su declaración, sacó un anillo del bolsillo, bajó al patio de butacas, la novia dijo sí y el vídeo (grabado por un espectador, y yo voy y me lo creo)  corrió por las redes sociales para mayor gloria de Risto. No olvidemos que es publicista de profesión y la mejor campaña de su vida es sin duda la que, desde hace años, está haciendo de si mismo. Curioso que la petición matrimonial se produzca días antes de la rentrée televisiva de “El rincón de pensar”, el programa que Risto Mejide le vendió a Antena3 cuando Tele5, a través de la productora “La fábrica de la tele” no le renovó el contrato para seguir presentando “Viajando con chester”.

Risto Mejide tiene 40 años (casi 41, pues los cumple en noviembre) y ella, 19, un detalle que hay que tener en cuenta, en esta bonita historia. Desde que saltó a la fama como jurado toca pelotas en “Operación Triunfo”, a Risto Mejide le ha salido muy rentable ejercer de borde, de manera que sabe perfectamente darle la vuelta a quienes osan criticar no ya que se case, sino que tenga una novia que podría ser su hija. Es  muy fácil dar la réplica: pura envidia. Si las que critican son señoras, seguramente lo hacen porque les gustaría estar en el lugar de la jovencita Laura, y si son señores porque querrían, y no pueden, tener una pareja con la que jugar.

No critiquemos pues que un hombre de 40 años, en plena madurez teórica (que es mucho suponer), se enamore de una chica de 19 años a quien, por mucha prisa que se haya dado, no le ha dado tiempo de saber de qué va la vida. Lo que haga Risto con su amor, o con su ataque de calentura, es cosa suya y si la joven Laura bebe los vientos por un tipo como él, ya tendrá tiempo de darse cuenta y  cambiarlo por otro.

Risto Mejide no es más que uno de tantos hombres que intentan justificarse a si mismos cuando, en vez de emparejarse con una igual (tenga la edad que tenga), prefieren hacerlo con alguien que le va a reír todas las gracias. Y ella, en vez de buscarse a un novio de su edad, explota todas sus armas de “seducción pasiva” (según palabras del propio  Risto) en embaucar a un madurito con la vida resuelta que ya viene rendido de casa. Es todo tan vulgar que parece mentira que el publicista, presentador y no sé ya cuantas cosas más, vaya presumiendo por ahí. No, la crítica no es por la diferencia de edad, la crítica es porque Risto, que se cree el centro del mundo, nos toma, además, por idiotas.         

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