Corte y confección

La reina Letizia vuelve a transitar por la ruta del luto

Letizia

24 de agosto de 2017, 14:33

Letizia Ortiz entró en la vida pública cuando se anunció su compromiso pero un par de meses antes de su boda vivió un bautizo de sangre y fuego cuando asistió, en su condición de prometida del príncipe Felipe, a los funerales y actos en memoria por las víctimas del 11 de septiembre. Estaba temblorosa y sin saber muy bien qué hacer pero sobrellevó como pudo aquella situación y aprendió de golpe que no todo en la vida de una princesa y futura reina era de color de rosa, que quizá lo más importante era saber llevar el negro y no el de los vestidos de cóctel, sino el del luto.

Han pasado los años y la princesa y ahora reina ha tenido que asistir a muchos funerales y ha visitado a muchos heridos y familiares de víctimas. Entre sus peores recuerdos está el accidente del avión de Spanair, del que ahora se cumplen nueva años y que causó la muerte de 154 personas; el horrible suceso que causó la muerte de los 150 pasajeros del avión de Germanwinds estrellado por el copiloto en los Alpes franceses el mismo día en el que los Reyes iniciaban su primera visita oficial a Francia en marzo de 2015. También asistió, como princesa, al funeral que se celebró en la catedral de Santiago por los 80 viajeros del tren Alvia que, por exceso de velocidad se salió de la vía en Angrois y al funeral por las 18 personas que murieron, en febrero de 2005, en un albergue de Todolella (Castellón) por inhalación de monóxido de carbono

La ruta del luto es, lógicamente, un camino oscuro y triste y más cuando se trata de tragedias colectivas que afectan tan directamente como la muerte de un familiar. Letizia también se ha vestido de negro para asistir a funerales de Estado tributados a muertos ilustres como Adolfo Suárez o de la familia, como el oficiado en memoria del Conde de Barcelona o por la infanta Alicia de Borbón. Sin olvidar, su cara y su imagen descompuesta cuando el febrero de 2007, embarazada de su hija Sofía, Letizia tuvo que enterrar a su hermana Erika que se quitó la vida cuando solo tenía 32 años.

Estos días, la imagen de la reina Letizia en Barcelona, con motivo de su presencia tras el atentado en La Rambla, está teñida de negro: de alivio luto para visitar a los heridos en los hospitales; con vestido negro sin mangas y tacones de aguja para la ofrenda de flores en la Rambla (un ‘look’ quizá un poco excesivo para la ocasión) y con traje chaqueta negro para asistir a la misa en la Sagrada Familia. No es fácil como decíamos vestir el luto, puedes pasarte o no llegar pero, por lo general, la sencillez y la ausencia de adornos y el decoro son signos de respeto. Si la ropa que se elige para una actividad pública es importante lo es más aún cuando la pena es protagonista. El luto no es una frivolidad es una manera de comunicar que los fallecidos se han llevado con ellos la luz que emanaban aunque también es obligación de los vivos volver a colorear su recuerdo.

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