Corte y confección

Pilar Abel y la momia de Dalí no son parientes

Pilar Abel

Más Sobre...

Juicios famosos Famosos en los tribunales Hijos de famosos Polémicas de famosos Padres famosos

9 de septiembre de 2017, 09:41

Lo de la presunta hija de Dalí era tan surrealista que pudo ser posible hasta que la cruda realidad ha puesto a todos en su sitio y ahora solo queda que las muelas, las uñas y las dos tibias del maestro pintor vuelvan a colocarse en la tumba del museo de Figueres, aunque gracias a la magistrada que dictó la orden judicial que autorizó la exhumación del cadáver momificado viva toda la eternidad perfectamente troceado. El juzgado que lleva la demanda de paternidad presentada por Pilar Abel, también conocida como la pitonisa Jasmine, comunicó el día 6 de septiembre a las partes personadas en el sumario, es decir la demandante, su abogado, la Fundación Gala Dalí y sus abogados que, una vez practicadas las pruebas de ADN a la presunta hija y a los restos de su presunto padre, que la ciencia había determinado que entre ellos no había ninguna relación de parentesco. Acaba ahí la historia, o no.

Pilar Abel, que lleva varios años obsesionada con una película que no tiene ni pies ni cabeza, podía ser un personaje patético y, de hecho, su presencia y su discurso incoherente no llaman precisamente a la compasión sino más bien al rechazo y eso, hay que admitirlo, no la ha beneficiado precisamente. En las múltiples entrevistas que le han hecho en los últimos meses se podía comprobar hasta que punto era incapaz de haber ideado el montaje y que, en realidad, eran otros los que movían los hilos con un solo fin, o varios, aprovechándose de su ignorancia y su historia alucinante. El primer objetivo era sacar un inmediato beneficio económico, gracias a la propaganda dada al caso y el interés que aún genera la figura de Dalí, pero no el principal que siempre ha sido poner en brete a los legítimos gestores del legado daliniano. Abogados, antiguos marchantes del pintor y otros elementos creyeron que la Fundación Gala Dalí, para evitar trastornos y la polémica, solventaría el asunto ofreciendo algún tipo de compensación económica a cambio de que Pilar Abel dejara de tocar las narices. No es la primera demanda de paternidad que, aun no teniendo base, queda abortada contentando a los pillos con una especie de pedrea que siempre es más barata que la minuta de abogados y procuradores que los posibles demandados, aunque tengan la razón, tendrán que asumir.

Pero, de momento, a la demandante y a sus corifeos el tiro les ha salido por la culata, aunque Pilar Abel podrá seguir recorriendo platós y sacando unas perrillas vendiendo sus miserias, que más le vale gastárselas enseguida antes de que los perjudicados por la farsa le pidan daños y perjuicios y le carguen con todos los gastos de la exhumación y las costas del juicio. Claro que todo esto a ella le da igual porque es insolvente y su tontería le saldrá gratis, aunque lo que gane en el futuro le será embargado inmediatamente.

De momento, el juicio que debía celebrarse el 18 de septiembre puede ser suspendido o aplazado si alguna de las partes así lo solicita a la espera de nuevas pruebas, una fórmula que alargará el proceso y que solo interesa a los abogados de la interfecta y también a quienes desde hace ya algunos años la empujaron hacia la absurda demanda sin otro propósito que perjudicar a la Fundación Gala Dalí y, de alguna manera, lograr algún beneficio. La juez que quiso que se exhumaran los restos de Dalí no tiene ahora más remedio que rechazar la demanda, por más que, y ya me lo veo venir, la demandante, instigada de nuevo por su abogado, pretenda alegar que los restos de la momia, tratados químicamente, han modificado la estructura genética. Los millones que genera la herencia de Dalí eran un botín muy suculento y lo que Pilar Abel nunca ha sabido es que, en el supuesto caso, de que la ciencia le hubiera dado la razón, los que han dirigido la opereta la hubieran dejado sin blanca.

Noticias relacionadas

Te puede interesar...

Loading...