Corte y confección

Ni Pedroche, ni Igartiburu, ni los de "Sálvame": que el Rey de las campanadas

Cristina Pedroche Anne Igartiburu Mila Ximénez María Patiño Kiko Hernández
Anne Igartiburu y Ramon Garcia 01

2 de enero de 2018, 15:48

Las campanadas de Fin de Año deberían ser como el discurso de navidad del Rey: la misma transmisión para todas las cadenas de televisión. De ese modo nos ahorraríamos absurdas competencias para alternar, en un zapping diabólico, el no vestido de Cristina Pedroche con la permanente sosez de Anne Igartiburu y el barullo de la pandilla de “Sálvame”.

Que Cristina Pedroche se haya llevado la máxima audiencia tiene tela o, mejor dicho, tiene muy poca tela. La naturalidad de la presentadora vallecana (de Vallecas) hace ya algunos años que es impostada, y más desde que se casó con Dabiz Muñoz, un chico con prometedora carrera como cocinero que prefiere disfrazarse de su señora y sumarse al espectáculo. Cristina transita por algunos programas de “La Sexta” esperando cada año su momento, a penas quince minutos en pantalla en la medianoche del 31 de diciembre que, sin embargo, la tienen entretenida algunas semanas. Su tarea principal es preparar el modelito con el que va a lucir sus encantos, en ese más difícil todavía consistente en dejar al aire la mayor parte de su anatomía. Pronovias, la firma que firma los no vestidos de la Pedroche hace un loable esfuerzo de artesanía y nadie puede negarles el mérito de los bordados y las horas de trabajo de sus profesionales pero deberían dejarlo: al paso que vamos el próximo año tocan tres hojas de parra de lentejuelas, una para el triángulo sur y dos para tapar los pezones. La moda de las transparencias está haciendo mucho daño a la humanidad, casi tanto como el metalcrilato, la carpintería metálica o los zapatos con plataforma, pero no hay manera de pasar página y menos aún si Cristina Pedroche se sigue prestando al juego. No le va mal: lo que le pagan por la transmisión de las campanadas es el sueldo que cobra durante todo el año un colaborador fijo de un programa de televisión tipo ella misma, graciosilla pero necesitada de un buen guión.

El que le prepararon para fin de año en contra de la violencia contra las mujeres lo dijo con convicción; ciertamente el que una mujer se disfrace cada fin de año de vedette no invalida su arenga feminista pero sí su apuesta por la igualdad que solo sería creíble si a su lado apareciera Jon Kortajarena (por citar algún buenorro) luciendo su cuerpo serrano con un escueto taparrabos.

Cristina Pedroche tiene una ventaja, a pesar de que tendría que ir pensando en dejarlo, no sea que un día no pueda contener las carnes y se le abran las costuras de los tules en directo, y es que no se las da de profunda como Anne Igartiburu. Algún día alguien podrá explicar el misterio de cómo una mujer que lleva más de dos décadas en televisión sea aún incapaz de actuar con naturalidad, no digo que sea natural pero, al menos, que lo parezca. Anne es guapa, estilosa y tiene buena imagen pero, lo siento, es una negada para los directos e incluso para los indirectos. En sus presentaciones diarias en “Corazón” lo dice todo con el mismo tono de seriedad que más parece que está presentando las necrológicas de un telediario, pero en estas últimas campanadas se ha superado al poner su mohín de emoción al límite tras el alegato feminista de Ramón García. Su vestido fue el más estiloso de todas las teles eso sí, pero claro Lorenzo Caprile convertiría a Belén Esteban en una musa de la elegancia.

Y, por cierto, no fue mal vestida Belén esa noche de campanadas aunque se quedó en el plató, pero la mejor envasada fue María Patiño demostrando que no hace falta tener un cuerpazo para lucir bien. El vestido más bonito fue el de Mila Ximénez, aunque le sobraba el abrigo de plumas y el peor el de Lydia Lozano de lentejuelas rojas a un lado y raso negro, a otro, un despropósito que, al menos, le dará la excusa para llorar a lo largo del año y el vestido blanco de Terelu era como el de Julia Roberts en el anuncio de Lancôme pasado por el mercadillo, para que luego digan que solo me gusta criticar. Los de “Salvame” se estrenaron en la transmisión de las campanadas pero había demasiada gente para tan poca (mala) uva.

Noticias relacionadas

Más Sobre...

Loading...