Corte y confección

Ortega se casa y Verdasco se va a casa de la Preysler

José Ortega Cano Ana Boyer Fernando Verdasco
Ortega Cano y Ana María Aldón

5 de octubre de 2017, 12:49

Se asoman dos bodas en el horizonte: la de José Ortega Cano con Ana María Aldón y la de Fernando Verdasco con Ana Boyer y si tuviéramos que tomar parte sería como hacerlo en uno de aquellos legendarios partidos de fútbol entre las folclóricas y las finolis con el agravante de que el torero y su novia no son una pareja tan emblemática como la que Ortega formó con su anterior esposa y el tenista y la hija de la Preysler tampoco son tan finos y elegantes como ellos creen. La primera boda se anuncia para el próximo mes de julio (Dios, yo no haría planes a tan largo plazo), mientras que la segunda está ya a la vuelta de la esquina, el 8 de diciembre y nada menos que en las Bahamas. Lo único curioso de esa unión es que, al parecer, la parejita piensa compartir residencia con Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa, aunque dadas las dimensiones de la llamada “Villa Meona”, cada pareja puede vivir en un ala compartiendo el jardín y la piscina como si vivieran en un adosado. Con todo no puedo apartar de la memoria esa imagen de Isabel Preysler caminando de la mano de Verdasco durante el entierro de Miguel Boyer, lo que demuestra que suegra y yerno se llevan de maravilla.

Pero ocupémonos ahora de la pareja madura. José Ortega Cano, que tiene 63 años, se casó por primera vez cuando ya era un hombre talludito; había cumplido 42 años cuando se convirtió en el marido de Rocío Jurado que llegó al altar con 51 años declarados y gracias a la anulación de su matrimonio con el buenazo de Pedro Carrasco que le había dejado, como se sabe, una hija, Rocío, cuya trayectoria posterior como esposa y madre habría costado muchos disgustos a sus progenitores. De la boda entre Ortega y la Jurado, celebrada en la capilla de la finca Hierbabuena, siempre quedará la imagen de esa doña Juana Cano, madre del contrayente, agarrándolo fuertemente del brazo mientras se oficiaba la ceremonia, como si no quisiera dejarlo escapar. Ahora, doña Juana, ya fallecida, sigue presente en la vida de su hijo y no solo en su memoria sino incluso en el recibidor de su casa, donde se expone un busto de piedra de la señora adornado por las gafas (las de verdad) que usaba. Sigue pues ojo avizor, vigilando a la nuera que no conoció. A mí me daría un poco de yuyu.

El torero era diez años menor que la cantante y ahora, seguramente para compensar, se casará con una mujer a la que le lleva más de 20 años pero ya se sabe que el amor no tiene edad siempre que supere eso sí, la legal. Ortega y Aldón tienen un hijo en común, llamado como el padre y quien llaman “orteguita” por lo mucho que se le parece, pero no podemos olvidar que el torero es padre también de dos adultos: José Fernando y Gloria Camila, aquellos hermanitos colombianos que adoptó junto a Rocío Jurado.

José Fernando le ha dado muchos disgustos a su padre e incluso el propio Ortega se ha dado muchos disgustos a sí mismo, no olvidemos el trágico accidente que acabó con la vida de otro conductor y que llevó al torero a la cárcel. La vida, sin embargo, sonríe ahora al torero y, una vez recolocados los recuerdos y asumidos los errores, puede empezar una nueva vida en la que, incluso puede permitirse el lujo de ser generoso con Rocío Carrasco. Ortega Cano no es el hombre más interesante de España, desde luego, pero dentro de su normalidad puede presumir de tener amigos y familia con los que atravesar la vida y eso es mucho más de lo que tiene Rocío Carrasco.

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