Corte y confección

Muñoz Escassi, el último semental

Mariángel Alcàzar
Álvaro Muñoz Escassi

16 de mayo de 2017, 17:25

Álvaro Muñoz Escassi es, o fue, un buen jinete, pero si fuera caballo ya sería un ejemplar viejo para las carreras y los saltos aunque, visto lo visto, no ha perdido su condición de semental. Cinco meses después de su boda, celebrada en la República Dominicana, con la millonaria venezolana Raquel Bernal (la tercera gemela, separada al nacer, de Nicole y Bárbara Kimpel) , la pareja se ha separado. Quién lo iba a decir.

El historial amoroso de Muñoz Escassi no auguraba mucho éxito en su compromiso matriomnial pero más nutrido era el grupo de exnovias de Warren Beatty y un buen día encontró a Anette Beging y se cortó la coleta. Álvarito, el guapito de los hipódromos, las camelaba con su labia y sus ojitos azules y todas caían en sus brazos atrapadas, según dicen, por unas artes amatorias extraordinarias. El caballero, en su acepción más literal, empezó su carrera bien jovencito pero de eso no enteramos hace poco cuando, en una rocambolesca historia, descubrimos que la que parecía ser su último ligue, una jovencita con la que se paseaba por Sotogrande, no era su novia sino su hija, Ana Barrachina, nacida de los amoríos de Álvaro con una española casada y residente en Alemania propietaria de un hipódromo. La salida del armario de la hija secreta acabó con el matrimonio de la madre y también con la relación familiar pues Ana también cayó rendida a los encantos de su padre y se trasladó a vivir a España nada menos que a casa de Lara Dibildos, otra de las damnificadas de Escassi y madre de su, hasta aquel momento, único hijo conocido.

Lara es, al parecer, la única expareja de Muñoz Escassi que no reniega de él, quizá porque le dió lo que quería, un hijo, y ella, millonaria discreta gracias a la herencia de su padre, el productor José Luis Dibildos, no estaba muy por la labor de mantener el tinglado y al tingladista.

Desde que lo conocemos, cada vez que Muñoz Escassi se echaba una novia te entraban ganas de decirle "chica, que ese no cambia, aprovecha sus encantos si es que de verdad los tiene y vete", pero algunas ingenuas, convencidas de que lo iban a cambiar, se enredaban en una historia que solo les dejó disgustos, como a la pobre Sonia Ferrer que tenía un marido la mar de aparente, además de cirujano plástico (una inversión de cara a la tercera edad) y lo dejó para enredarse, mientras participaba en un concurso de saltos de trampolín, con el jinete más tramposilín del mundo.

Mucho más discreto que en otras ocasiones, Muñoz Escassi mantuvo en secreto su noviazgo con la venezolana, millonaria chavista como la penúltima novia del fallecido Palomo Linares, que quién sabe si se casó pensando en ser la última mujer del jinete o quizá buscando visibilidad en España, pues ya se sabe lo mucho que viste en algunos países de Latinomérica casarse con un español y salir en las revistas. Es una estrategia que también ha seguido Elias Sacaal, se hace novio de Mar Flores, todos decimos lo millonario que es y ya tiene un nombre en España para hacer negocios. A Raquel Bernal sus cinco meses casada le habrán salido por un pico pero quizá más baratos que comprarse espacios publicitarios y contratar un amigo entrañable por horas.

A Muñoz Escassi le da igual que le da lo mismo pasar por un alérgico al compromiso y poner en guardia a futuras conquistas. Siempre quedará una ingenia dispuesta a dejarse engañar y él dosis a dosis se gana la vida como semental.

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