Corte y confección

Mar Flores no quiere quedarse sin novio

Mariángel Alcàzar
Mar Flores y Elías Sacal

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Parejas famosos

25 de mayo de 2017, 10:42

Qué habrá pasado entre Elias Sacal y Mar Flores para que tras anunciar su ruptura sentimental, o como se pueda definirse la relación que les unió, aparezcan de nuevo juntos y nada menos que de paseo en un yate por la Costa Azul. Se habrá dado cuenta, por fin, Mar de que un novio como ese solo se conserva estando siempre a su disposición o él, verdaderamente enamorado, habrá aceptado verla únicamente cuando sus obligaciones familiares lo permitan.

Un novio así no se puede perder, pues goza del inestimable capital de su apostura y su abultada cuenta corriente pero también hay que dedicarle un tiempo y Mar, con cuatro hijos menores a los que también debe atender, lo tiene difícil. Hace solo unos días aparecían unas fotos de Mar Flores jugando con sus hijos en un parque madrileño en una buena operación de imagen para desmentir que por seguir la vida itinerante de su novio que ahora está en Nueva York, luego en la capital mexicana y más tarde en París, ella descuidaba sus obligaciones maternas y demostrar que lo primero era lo primero y que perder lo segundo no había hecho mella en ella. Falso, en realidad estaba a punto de volver a empezar.

La misma Mar confesó que era muy complicado estrechar lazos con alguien que vive a miles de kilómetros y debía serlo, ciertamente, y más con un tipo como Sacal que tiene toda la pinta de preferir parejas que no le compliquen la vida con hijos y demás: es lo que tiene buscarse un novio que solo necesita chascar los dedos para encontrarte una sustituta más disponible. Mar Flores seguro que sufre cuando tiene que elegir entre llevar a sus hijos al parque o subirse a un avión privado y aparecer junto a Elías Sacal allá donde él la necesite, una fiesta en Cannes, un concierto en Los Ángeles, una cena benéfica en Los Ángeles o una boda en Cartagena de Indias. Debe ser un estrés tremendo pero así son las cosas cuando se cruza en tu vida un millonario y además de buen ver que te garantiza no solo un alto nivel de vida sino un ascenso en la escala social considerable y, además, a escala internacional. Quizá en las fiestas mundanas de la ‘jet set’ de verdad, que ahora frecuenta con Sacal, pocos conozcan su errática trayectoria desde sus humildes inicios en el barrio de Usera (Madrid) hasta convertirse en señora de Javier Merino, pero Mar Flores da el pego y aparenta una clase y un estilo que le permiten codearse con la flor y nata sobre todo en ambientes de millonarios latinos de Sacal. Todo iba estupendamente y Elías Sacal incluso viajó a Madrid y se dejó ver con su novia por los alrededores del Palacio Real pero la experiencia en el territorio de Mar no debió ser buena y el asunto parecía enfriarse. Elías volvió a su vida itinerante y Mar se quedó en Madrid ejerciendo de madre a ojos de todos para que nadie dudara de sus prioridades o para aprovechar el momento ruptura y reciclar su imagen.

Mar Flores ha tenido que elegir entre ser la bella colgada del brazo del millonario argentino, con todos los beneficios que eso supone y la obligación de seguirle por todo el mundo, o quedarse en Madrid como madre divorciada a la espera de algún mirlo blanco que la saque de casa.

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