Corte y confección

"Madre no hay más que una y Lucía Bosé es única"

Mariángel Alcàzar
Lucía Bosé 1

16 de marzo de 2017, 15:00

Madre no hay más que una, pero, además, Lucía Bosé es única. Su última aparición televisiva, que ella asegura que será también la última de su vida, se convirtió en un ejemplo de cómo el morbo está en los ojos de los que miran y no en la boca de quien habla. Inteligente y libre, la que fue actriz pero se convirtió en la esposa de Luis Miguel Dominguín y la madre de Miguel Bosé (además de la de Lucía y Paola) demostró que ser la abuela de Bimba Bosé era su mayor orgullo y también su mayor dolor. El fallecimiento de la modelo, con solo 41 años, conmocionó a medio mundo por su ejemplo de vida, y también a la hora de su muerte. Y nadie puede dudar de que, entre todos los deudos, los de su familia son los que más han sufrido su pérdida. Pero la 'nonna' dio una lección de elegancia como ha hecho siempre que ha aparecido en los diferentes formatos de ‘Sálvame’ que ahora se llama 'Sábado Deluxe'. Quizá quienes la llevaron al programa pensaron en la audiencia y esperaron alguna lagrimita, que no creo porque también son inteligentes además de audaces, pero lo cierto es que nadie le puede poner un pero a la actitud de la invitada.

Inteligente, mordaz, con el pelo teñido de azul, y una cara que no ha olvidado su belleza, Lucía no hizo concesiones a la galería, consciente de que a la hora de la muerte el protagonista es el que se va y no los que lo lloran. No hay muchas personas que resistan esa presión inhumana de ver partir a los que, por ley natural, debían de sobrevivirles pero la entereza es eso. En la antigüedad se contrataban plañideras para que lloraran a los muertos porque se consideraba indecoroso dar muestras de dolor en público; no hay que llegar a tanto pero sí algo demostró Lucía Bosé es que la pena no es menor por no ir acompañada de exhibicionismo.

Lucía Bosé tuvo un nombre propio en el cine y siempre mantuvo su personalidad a pesar de que su matrimonio con ‘el torero’, como ella le sigue llamando, la dejó en segundo plano. Desde que se separó no se le conocieron más parejas, pero las tuvo, quizá no quiso unir nunca más públicamente su nombre al de un hombre para que no le robara el alma. Tuvo tres hijos, Miguel, Lucía y Paola y de todos, fue el mayor a quien más tuvo que proteger para darle alas con las que volar lejos del ideal de hijo y heredero de los valores masculinos que su padre había diseñado para el cantante.

La madre que lo parió, afirmó que, de todos sus descendientes, el único que había heredado su belleza era precisamente Miguel pero, como si nos hubiéramos dado cuenta, reconoció que aquel efebo que Lucchino Visconti quiso para interpretar el papel de Tasio en “Muerte en Venecia” estaba ya en decadencia. Bueno son cosas que pasan cuando se superan los 60 años, aunque el cantante ciertamente ha perdido aquel resplandor más por su empeño en cultivar su imagen de huraño que por que le pesen los años. Lucía Bosé, a sus 86 años, ha demostrado que se puede estar reluciente a cualquier edad, con arrugas en la cara y el cuerpo deconstruido pero con un alma llena de estrellas.

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