Corte y confección

Lo que Ana no contó a Bertín

Mariángel Alcàzar
Ana Obregón

16 de enero de 2016, 14:01

Corría el verano del año 1983 cuando el cantante Bertín Osborne cayó por la Costa Brava para dar uno de sus conciertos en la plaza de toros de Platja d’Aro. Mientras esperaba la hora de la actuación, Bertín, con camiseta blanca y pantalón corto, muy corto, marcando paquete, y una cinta en la frente recogiendo sus rizos, trotaba por los alrededores del hotel en el que se alojaba. Una mujer controlaba sus movimientos, le pedía que dejara el ejercicio y que le hiciera un poco de caso. Esa mujer era Ana García Obregón, la misma que 31 años más tarde ha protagonizado uno de los episodios de 'En la tuya o en la mía', el exitoso programa que Bertín Osborne presenta en TVE.

En aquella época, por lo que pudo constatar quien esto suscribe, Bertín y Ana eran más que amigos. Ella no lo dejaba tranquilo ni un minuto dejando claro a cuanta mujer se le acercaba que Bertín estaba ocupado. Ana Obregón le acompañó a la actuación, regresó con él al hotel y, al día siguiente, partieron juntos para cumplir con otra gala.

En aquella época, Bertín y Ana tenían 29 y 28 años, respectivamente. Él estaba casado, aunque poco, y ella se buscaba la vida, pero aquel verano lo pasaron juntos. Nada contaron durante la conversación que mantuvieron en casa de Ana, pero Bertín se asustó en alguna ocasión, pensando que su amiga, tan dada a las fantasías, podía en algún momento contar la verdad sobre ellos dos.

Ana Obregón, como todo el mundo sabe, tiene mucha imaginación, pero a veces le fallan las fechas. Es un año mayor que Miguel Bosé, que en abril cumplirá 60 años, pero en el curso de la charla con Bertín dijo que le había conocido cuando el cantante era el ídolo de las jovencitas gracias a su canción 'Linda' y ella, junto a sus hermanas Celia y Amalia, vestidas aún con los uniformes del colegio, coincidieron con él en una fiesta. Anda ya, Anita, que cuando Bosé cantaba 'Linda' tenía 19 años y tú, 20, así que no eras ya ninguna colegiala y de lo que fuisteis novios cuatro años, mejor lo dejamos.

Pero sigamos con la famosa licenciatura en Ciencias Biológicas, tan cuestionada y que ahora ya podemos definitivamente negar. La única prueba de su título universitario fue mostrarle a Bertín el diploma de un master en Empresas de Construcción, en el que junto a su nombre figura que es licenciada en Ciencias Biológicas que es lo que Ana Obregón debió escribir en la hoja de inscripción del master. No pudo enseñar el título oficial de licenciada, el original, porque quizá, como se sospecha, nunca lo obtuvo.

Otra de las grandes historias recreadas por Ana Obregón es su relación con Fernando Martín, el jugador de baloncesto fallecido en un accidente en 1989. La actriz y presentadora dijo que su historia de amor comenzó en Los Ángeles durante la celebración de los Juegos Olímpicos de 1984, después de que se lo presentara Toncho Navas, antiguo jugador de baloncesto y asistente de Julio Iglesias. Miente: Ana Obregón viajó a Los Ángeles persiguiendo a un famoso periodista español, tal como pudieron constatar algunos compañeros del susodicho individuo, con el que pasó unas jornadas de lo más olímpicas que continuaron al regreso de ambos a Madrid.

Tampoco recuerda muy bien Ana Obregón cuándo conoció a Alessandro Lequio, al que echó el ojo en la plaza de toros de Las Ventas, en Madrid, donde ambos, él en compañía de su mujer, Antonia Dell’Atte, participaban en la cena de presentación de la firma Chanel en España. Ni Alessandro ni Antonia sabían quien era, así que nada de que la primera mujer le presentara a su marido en Roma donde la reconoció como la conocidísima actriz que era.

Es cierto que Ana y Lequio vivieron un apasionado romance y que tuvieron un hijo, Alejandro y también es que, durante el tiempo que duró la relación, Ana Obregón se presentó un día en un acto que presidía la infanta Elena y quiso acercarse a ella al grito: “Déjenme pasar que soy su prima”. Continuará

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