Corte y confección

Lo de la isla no es nada para los supervivientes de la vida

Mila Ximénez Dulce Delapiedra
Tensiones y los primeros estragos del hambre, en ‘Supervivientes 2016’

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Supervivientes

10 de mayo de 2016, 08:55

Carmen Lomana, que fue una de las concursantes de la pasada edición de 'Supervivientes', se ha quejado de que los actuales participantes no pasan tanto hambre como ella, que, al parecer, estuvo seis sin comer y no solo eso, también se ha adjudicado el estilismo turbante que ella adoptó para que no se le vieran las raíces sin tinte del pelo y que ahora ha adoptado Mila Ximénez para ocultar el mismo problema. Comer, comer, diga lo que diga la Lomana, los concursantes no comen mucho, la verdad, pero en cualquier caso de eso se trata y los estilismo de la isla son lamentables, por más que se pongan. Los que se apuntan a viajar a la isla saben que van a pasar hambre y que tendrán que vestir, más que como náufragos, como turistas de tour operador a los que les han perdido las maletas pero, poco les pagan para que todo el mundo conozca la facilidad con la que se desnudan por dentro.

A Antonio Tejado no le hacía falta ir a 'Supervivientes' para que quedara comprobado que es un farsante y un gafe. Dos veces ha viajado el muchacho a la isla y en las dos se ha rajado, en una anterior edición por accidente y en la actual por su presunta lesión de espalda. Pero qué se puede esperar de un sujeto que saltó a la fama como pareja de Chayo Mohedado, que quiso ser sucesor o imitador de Antonio David Flores, (quien antes de centrarse, también fue esparciendo chulería por los platós de televisión) y no es más que un sinsustancia con ínfulas de señorito.

En realidad los mejores supervivientes en la isla son los que ya han demostrado serlo en la vida real, empezando por Mila Ximénez quien, a pesar de sobreactuar, sabe estar en el fondo del pozo y en lo alto de la palmera. La vida de la colaboradora de 'Sálvame' ha sido una carrera de obstáculos; fue rutilante esposa de Manolo Santana, una de las estrellas de la época dorada de Marbella y luego bajó a los infiernos. Durante años su hija, Alba, se crió con su padre, pero lo que fue una cesión por necesidad, con los años se ha reconvertido en una excelente relación familiar y ahora aquella niña está más cerca de su madre que de su padre. Mila que sufrió tanto por la cercanía como por la orden de alejamiento que le dictó Encarna Sánchez, renació de sus cenizas gracias al célebre y certero retrato que hizo de Isabel Pantoja en tiempos de Julián Muñoz, un lúcido análisis que le facilitó el pasaporte a la televisión, de donde quiere irse aunque poco. En la isla Mila Ximénez entró dispuesta a comerse cruda a Dulce Delapiedra pero se ha dado cuenta que la niñera de los Pantojitos también tiene, sino siete vidas como ella, al menos tres o cuatro. Porque si Dulce ha sobrevivido a Cantora, lo de la isla es un juego de niños, finalmente ella sabe mucho de islas (Alberto y Albertito), ex pareja e hijo de Cabecita, a uno lo lidió y al otro lo cuida.

Y qué decir de Yurena, la ex Tamara, peripatética cantante reconvertida en inocente y voluntariosa concursante, apoyando a la peruana Miriam que echará a faltar la isla cuando regrese a los brazos de Carlos Lozano, otro chulo del ocho. Y si de supervivientes en la vida se trata, no hay que olvidar a Dioni, que hace ya muchos años pasó de guardia de seguridad a ladrón de un furgón y acabó perdiendo lo robado en brazos de un surtido grupo de brasileñas en tanga. Al Dioni, en estos años le han crecido los pechos pero no tanto como a Yola Berrocal otra inocentona que, con toda seguridad, habrá vivido más peligros en camas ajenas de los que se le pueden presentar en la isla. Pero si algo se ha puesto en evidencia en la isla hondureña es que Víctor Sandoval no está tan loco como él mismo se empeñó en demostrar tras su sonada ruptura de Nacho Polo.

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