Corte y confección

Llanto por Carme Chacón

Carme Chacón

11 de abril de 2017, 11:24

Encima del féretro de Carme Chacón, su familia colocó una foto de ella con su hijo, Miquel, de bebé. Una imagen llena de ternura que captó, en su día, la fotógrafa Teresa Peyrí, y que puso un nudo en la garganta a los miles de personas que el lunes pasaron por la capilla ardiente de la política socialista fallecida súbitamente el domingo, mientras dormía.

Carme fue una de las políticas más populares y el impacto de su muerte, con solo 46 años, ha sido inmenso, prueba de que su vida dejó huella. Pudo ser presidenta del Gobierno y, de alguna manera, fue la gran esperanza blanca del PSOE, pero cuando el año pasado dejó la política activa, renunció a ser diputada y se fue a trabajar a un despacho de abogados, parecía más liberada que decepcionada. Quizá intuyera que su corazón, afectado por una cardiopatía congénita, necesitaba una vida más tranquila y ella disponer de más tiempo para dedicarlo a su hijo, Miquel, un chaval que cumplirá 9 años el 19 de mayo, forofo del Barça que vivía con ella en el barrio de Chamberí, en Madrid, desde que se separó de su marido, Miguel Barroso.

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Carme Chacón se casó con Barroso, asesor del entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el 14 de septiembre de 2007. Tenía 36 años y su marido, de 50 había estado casado anteriormente con la periodista Charo Izquierdo, con quien tenía dos hijas mayores. Carme se casó en una ceremonia civil en el ayuntamiento de Esplugues de Llobregat, su pueblo natal, pero lo hizo de blanco y de novia, novia, con un vestido de Rosa Clará, con el que salió de casa de sus padres. Una mujer tan moderna cuya imagen como ministra de Defensa pasando revista a las tropas embarazada de ocho meses hizo historia el 14 de abril de 2008, quiso sentir la ilusión de toda novia y más, en su caso, cuando además estaba empezando a cumplir su sueño de ser madre.

No fue tan clásica en su primera aparición como ministra de Defensa en la Pascua Militar de 2009 y su esmoquin, en vez del preceptivo vestido largo, causó alguna polémica. Quizá no estuvo bien asesorada pero esa anécdota es insignificante ya que lo verdaderamente importante es que, al margen de sus decisiones políticas en materia militar, Carme Chacón además de con pasión, actuó con compasión en el tiempo que pasó como ministra de Defensa y cada vez que un soldado moría en acto de servicio e incluso por accidente o enfermedad, ella consolaba personalmente a las madres, padres, esposas, maridos, hijos o hermanos. Eso y otras cosas que desconocemos son la razón por la que su muerte ha sido tan sentida; su familia recibe ahora el consuelo por su prematura partida.

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