Corte y confección

Las Campos ya son la Santísima Trinidad, pero sin misterio

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Carmen Borrego

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5 de noviembre de 2017, 11:34

Las Campos son como la santísima trinidad, no por ser un trío sino por que finalmente, al igual que en el dogma cristiano, se han revelado como un ser único que se expresa en tres hipóstasis (personas): María Teresa, Terelu y Carmen, madre, hija e espíritu libre. Las tres mujeres han ido transformando su vida reinventándose y resistiéndose al inexorable pase a la reserva. Ahora la estrella es Carmen Borrego en la que parece recaer la responsabilidad de mantener en alto el pabellón y la economía familiar, quizá porque de las tres es la única que no se toma en serio.

María Teresa, la matriarca, ya más cerca de los 80 que de los 70, sigue soñando con ese programa que le prometió el gran jefe Vasile a quien, realmente, debe estar muy agradecida, no solo por que la fuera a ver al hospital cuando sufrió el ictus, sino porque la tiene contratada en Telecinco con el señuelo de colocarla de nuevo ante las cámaras. Mientras llega ese momento, María Teresa no se da por jubilada pero tendría que darse cuenta de que su glorioso paso por la televisión no puede tener más epílogos ya que corre el riesgo de emborronarlo. Es cierto que a las grandes damas de la escena les cuesta hacer mutis por el foro, pero curiosamente las que lo hicieron lograron preservar sus éxitos sin contaminarlos con los últimos fracasos.

Terelu Campos, la mujer creciente, que alterna el papel de señora con el de choni, perdió el tren cuando, en un arranque, decidió bajarse pensando que la esperaría en la vía. No fue así, el tren partió, subieron otros pasajeros y no le ha tocado más remedio que prestarse a que le quiten la piel a tiras a cambio de seguir apareciendo en la televisión. Es duro haber sido una 'sex symbol', además de cotizada profesional, y tener que aguantar humillaciones y comparaciones odiosas. Su último intento de ese quiero y no puedo permanente en el que vive es jugar al despiste en el programa de Bertín Osborne e insinuar que tuvo algo con él, como si fuera un gran mérito.

Carmen Borrego fue el patito feo hasta que en el 'docu-reality' 'Las Campos' se desveló como la más libre del trio y la única de las tres a la que el ego le pesa poco. Durante años se mantuvo en segundo plano y ahora corre el riesgo de pasarse de frenada pero hay que reconocerle que actúa con mayor naturalidad que su madre y su hermana. Carmen no tiene doble versión, es como parece, desinhibida, lenguaraz, desacomplejada y a quien, a pesar de gustarle la fama, no parece necesitarla para vivir.

La santísima trinidad Campos tiene ahora en Carmen su ariete para seguir en la brecha y así lo demostró al someterse al polígrafo en 'Sábado Deluxe', al que engañó con alguna mentira piadosa como la de que no tuvo envidia del físico de Terelu. Y va y lo arregla diciendo, “ahora, no”. Claro que ambas simularon reírse de su gordura, aunque maldita es la gracia que les hace. Carmen creyó hacerle a su hermana el gran favor de presentarla como una gran conquistadora afirmando que caballeros de fama y dinero han caído rendidos a sus pies. Y acabó el programa sin que quedara claro que le fastidia más a Terelu si no tener novio o no tener programa.

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