Corte y confección

Las Campos han roto el cordón umbilical

Terelu Campos María Teresa Campos
Terelu y Carmen

Más Sobre...

Las Campos

31 de diciembre de 2016, 11:04

Las Campos han conseguido llegar a fin de año siendo aún más famosas que hace doce meses: la razón su participación en el programa de telerrealidad al que han dado su apellido. La cuestión es si les ha valido la pena a juzgar por el lío en el que ellas mismas se han metido y las consecuencias que para su relación familiar va a tener, no lo que se ha visto en el programa, sino la reacción de cada una de ellas tras comprobar que su protagonismo las ha dejado desnudas ante su propia realidad.

Desde la emisión de la tercera entrega de “Las Campos”, en el que se escenificaba una cena navideña preparada especialmente para la ocasión, se ha sabido que, en realidad la madre y las dos hijas no pasaron juntas el día de Navidad y tampoco la Nochevieja, fechas que María Teresa ha reservado para Edmundo Arrocet. Tras años y años como piña, esas mesas separadas ponen en evidencia que existe una incompatibilidad o, en el mejor de los casos, que María Teresa, por fin, ha roto el cordón umbilical con el que se mantenía atada a sus hijas.

La madre que se prestó al juego propuesto por los productores de La Fábrica de la Tele, los artífices de “Sálvame”, para relanzar la carrera de su hija Terelu, ha acabado siendo atacada por un virus del que hasta ahora estaba a salvo: el de que se fiscalice su vida privada. Tras el éxito de las dos primeras entregas, la relación de la veterana presentadora con Edmundo Arrocet se colocó en el punto de mira y la publicación de una serie de fotos del humorista junto a alguna de sus amigas lógicamente dio pie a presuntas infidelidades, una trama que ha acabado introduciéndose en el desarrollo de la última entrega. María Teresa se sintió atacada, algo a lo que no está acostumbrada, y de ahí la elección de la canción “Si nos dejan..” para cerrar el especial navideño.

Pero pase lo que pase en la vida real, la reacción de las hijas de María Teresa Campos en el programa demostró que no las tienen todas consigo con respeto a la relación de su madre con Edmundo Arrocet. No son los primeros hijos que ponen el grito en el cielo cuando su padre o su madre, ya con cierta edad, tiene vida propia; le pasó a la duquesa de Alba que tuvo que ceder en vida su herencia para que los hijos autorizaran su boda con Alfonso Díez (que luego resultó ser un marido ejemplar y un hombre honesto, por cierto), y les pasa de, alguna manera a Terelu y Carmen. Las hijas, aunque racionalmente aceptan que su madre haga lo que quiera con su vida, emocionalmente no acaban de aceptar su relación con Edmundo, no por él, que también, sino porque, en el fondo, y a pesar de que cuando hablan de ella la tratan con un impersonal María Teresa, la siguen viendo como lo que es, su madre y no una amiga que se ha buscado un novio más o menos conveniente.

Terelu y Carmen incluso han admitido que a raíz de la aparición de las fotos de Edmundo con otras mujeres hablaron con el novio de su madre para aclarar la situación e investigaron quien era la amiga que aparecía junto a él, lo que demuestra que además de estar preocupadas por su madre, lo están también por las repercusiones en su imagen pública.

Visto lo visto, la pregunta es: ¿qué necesidad tenían las Campos de aumentar la potencia del foco que les alumbraba? El programa ha quebrado la imagen impoluta de María Teresa Campos y ha acabado definitivamente con la posibilidad de que Terelu encauzara su carrera profesional, colocándola, además, frente a sus propias contradicciones vitales. La única que parece no haber perdido mucho es Carmen, seguramente porque no se ha tomado en serio ni a sí misma ni al programa. Tenía que haber sido un divertimento a mayor gloria de las Campos y ha acabado siendo una tortura.

Noticias relacionadas

Te puede interesar...

Más Sobre...

Loading...