Corte y confección

La otra cárcel de Isabel Pantoja

Kiko Rivera Isabel Pantoja Chabelita Pantoja
Anabel Pantoja

6 de agosto de 2015, 08:49

Si alguien se hubiera imaginado el guión de un culebrón, seguro que contendría menos elementos de los que se están incorporando a la que ya es la historia del verano: la protagonista  Isabel Pantoja con unos secundarios de lujo como sus dos hijos, Kiko y Chabelita, su hermano Agustín y toda la comparsa que les rodea. Coincidiendo con la reaparición en escena de  Julián Muñoz, a raíz de la noticia de su posible excarcelación debido a su delicado estado de salud, la cantante eludía su regreso a prisión, tras un permiso penitenciario, al ser ingresada en un hospital de Sevilla para tratarla de problemas relacionados con su diabetes y sus riñones. Lo de Muñoz es más grave en todos los sentidos, ya que, al tiempo que se hacía pública la posibilidad de que se le conceda el tercer grado se informaba así, sin anestesia, de que existe un 65 por ciento de probabilidades de que muera antes de cinco años.

No creo que la subida de azúcar de la tonadillera se deba al disgusto de saber que su exnovio está tan malito, sino a la situación de extrema tensión que ha vivido los días de permiso que ha pasado en Cantora. Isabel Pantoja se encontró con un panorama de aupa: la niña Isabel triunfando como nueva estrella de la televisión y la prensa del corazón en base a sus confesiones en las que ha sumado nuevos argumentos al culebrón, mientras Kiko, que va de serio y responsable, da nuevas muestras de indolencia dejando en manos de su tío Agustín la gestión de los enredos familiares y  la prima Anabel, otra profunda sin causa,  ejerce de maestra de ceremonias. La reunión celebrada en Cantora, el pasado 2 de agosto,  con motivo del 59º cumpleaños de la cantante debió ser de las que hacen época, no me extraña que a la Pantoja le diera un patatús. 

La cantante no parece estar en condiciones de reconducir la situación pero sigue siendo muy extraño que para entrar y salir de la cárcel escoja la mano de su hermano Agustín que, a su vez, utiliza la otra para portar las bolsas, y no se haga acompañar por alguno de sus dos hijos. Isabel parece fiarse más de su hermano cuando, según lo contado por Chabelita o Isa, como quieran llamar a la niña, es el eje sobre el que pilotan todos los desacuerdos familiares. Puede que lo que cuente la hija de Isabel Pantoja no sea más que su versión de los hechos y que la distancia con la realidad sea mayor de lo que parece pero, es obvio que la cantante da más papel a su hermano que a sus hijos.

Durante el ingreso de Isabel Pantoja en el hospital Infanta María Luisa de Sevilla, dos policías custodiaban su habitación. Hace algunos años, quizá la vigilancia hubiera tenido como objetivo preservar la seguridad de una de las cantantes más famosas de España pero ahora la presencia de los guardias es debida a su condición de presa. Isabel Pantoja, desde luego, vive en una cárcel y no habló de la de Alcalá de Guadaíra si no la de sus propias contradicciones y equivocaciones que la han convertido en una caricatura de sí misma.

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