Corte y confección

La infanta Elena está de moda

Mariángel Alcàzar
elena de borbon esta de moda

7 de junio de 2016, 10:28

La infanta Elena está de moda. Tras pasar unos años discretamente apartada de los focos, la hermana mayor del rey ha vuelto al primer plano gracias a sus continuas apariciones junto a su padre, el rey Juan Carlos, con quien ha formado un equipo que ha triunfado en las mejores plazas. Con 52 años cumplidos, separada hace casi diez años y divorciada desde 2010, la infanta Elena ha dejado atrás a lo largo de su vida a varios personajes, fue el patito feo de la familia que, tras su boda con Jaime de Marichalar, se transformó si no en un cisne, sí al menos en una mujer sofisticada cuyos atrevidos modelos la colocaron en el ranking de las más elegantes. Impuso su voluntad cuando peleó por separarse de su marido en contra de la voluntad de su familia y, una vez divorciada, empezó a construir un personaje que no parece necesitar una nueva pareja para sentirse realizada. Quizá haya tenido alguna relación en estos últimos años, pero ninguna se ha conocido aunque el afán por buscarle novio haya confundido a alguno de sus muchos amigos con sus parejas.

La infanta, a quien de joven y también de mayor, se le atribuye un carácter endiablado ha acabado siendo la menos problemática de la familia. Aunque va por libre, es la única que se habla con todos y hace de puente entre unos y otros, hija sobre todo de su padre, a quien tanto se parece, reconciliada con una madre de la que se sintió lejos durante su juventud, paño de lágrimas de su hermana Cristina y respetuosa con las decisiones de su hermano que, en estos momentos, se refugia en su propio núcleo familiar no siempre permeable a sus padres y hermanas.

A doña Elena le tocó compartir destino con su hermana Cristina cuando el anterior rey decidió apartar a su hija mayor de la Corte, cuando ya empezaba a gestarse el escándalo del caso Nóos. Con la excusa de centrar en los entonces Reyes y los entonces Príncipes la imagen de la Corona, a las dos infantas se les dio el pasaporte: a Cristina literalmente y a Elena dejándola fuera también de la agenda oficial. Desde la proclamación de don Felipe, sus hermanas ya no son miembros de la familia real aunque es obvio que continúan siendo familia del Rey, como lo es que Cristina jamás volverá a tener representación oficial. Pero, ¿por qué no Elena? La duquesa de Lugo es muy popular en muchos ambientes, quizá más tradicionales o más conservadores, en los que la reina Letizia no se prodiga. A la Reina, que pretende modernizar la monarquía hasta hacerla irreconocible, le sería muy útil que su cuñada Elena la representara en algunos ambientes y de ese modo, la Corona abarcaría todo el arco social desde los defensores e los animales a los taurinos, de los modernos de Malasaña a la romería del Rocío.

La infanta Elena es un gran activo, nunca les hará quedar mal y les puede aliviar el trabajo. De momento ya se ha encargado de ejercer de acompañante de su padre, en vez de dejarlo que vaya solo por esos mundos de Dios. Con su hijo Felipe que a punto de cumplir 18 años parece haber dejado atrás la juventud rebelde y su hija Victoria, tan estilosa como una mini Inés de la Fressange, a doña Elena hay que darle cuartelillo.


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