Corte y confección

Kiko Rivera quiere ser hijo único

Mariángel Alcàzar
Kiko Rivera

30 de julio de 2016, 12:57

Lo que más choca en Kiko Rivera es que se cree un buen hijo, un buen marido, mejor padre y, sobre todo, el hombre de la casa, sector macho alfa, subsección machismo trasnochado. Ya lo demostró coleccionando muchachas en flor, alguna choni y también varias pelandruscas que tras intimar con el muchacho, que ya son ganas, lo fueron contando por donde pudieron, aunque lo entiendo, ya que la única manera de olvidar la dureza del momento era ir pregonándolo y adornándolo. El comportamiento de Kiko con las mujeres siempre ha sido el de un troglodita, por las formas y por el fondo, pero ahora ha rizado el rizo de su insensatez y, con el pretexto de defender a su madre, ha puesto a su hermana a la altura del betún y ha acabado retratado.

Kiko Rivera lleva ya varios años superándose a sí mismo, pero ahora que, como Rocío Carrasco, esta viviendo en una nube prenupcial, en vez de proyectar su felicidad conyugal a otros ámbitos de su vida se dedica a darle candela a su hermana Chabelita a quien, por cierto, también hay que dar de comer aparte. Kiko, actuando de hijo amantísimo defensor de su madre (olvidando que también le ha dado muchos disgustos), ataca a su hermana con el peor de los argumentos: recordar sus orígenes y pasarle por la cara que debía dar gracias por la vida que ha tenido gracias a su familia de adopción. Es un golpe bajo que explica por si solo cómo es Kiko Rivera, a quien habría que recordar que también él debería dar gracias a Dios de que un buen día el espermatozoide más veloz de Paquirri, en vez de quedarse enganchado en las sábanas, lograra inseminar un óvulo de Isabel Pantoja.

Toda la historia de Chabelita, a quien hay que reconocerle el gen de la supervivencia, puede, lamentablemente, explicarse por la mentalidad con la que los Pantoja recibieron a la niña. Una adopción nunca asumida o, al menos, mal planteada. Isabel Pantoja se quedó viuda y con las ganas de tener una niña y como no pudo, o no quiso, quedarse de nuevo embarazada optó por gestionar una adopción en Perú, donde gracias a sus contactos pudo acelerar el proceso y volver a España con Chabelita, de casi un año, en brazos. Por aquellos años María del Monte era la más mejor amiga de Isabel Pantoja pero cuando dejó de serlo, Chabelita se quedó con su madre, que más tarde se perdió en brazos de Julián Muñoz, sin madrina y al cuidado de Dulce, la niñera que tampoco encontró su lugar en Cantora: entró como candidata a nueva más mejor amiga se la cantante y cuando ya la habían exprimido suficiente le recordaron que solo era una criada

Con Isabel Pantoja enredada entre sus amores y desamores, el resto del clan trató de forma diferente al hijo de Paquirri que a la hija llegada de Perú lo que resulta evidente por el comportamiento y las declaraciones posteriores del uno y de la otra. Ciertamente, Chabelita no es ningún ángel y, como cuenta Mila Ximénez, en la actualidad le va más el papel de manipuladora que quizá ha aprendido a perfeccionar como defensa propia.

Si alguien sufre en esa casa es Isabel Pantoja que, además de tener que aguantarlos a todos, los ha mantenido y, ahora, en sus horas bajas tiene que ver cómo se descuartizan. No es que no tenga responsabilidad en lo que ha pasado con su familia pero, en su pecado lleva la penitencia. También sufre Anabel Pantoja que, sinceramente, aunque también se alimenta del tronco común, al menos hace lo posible para poner paz.

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