Corte y confección

Kiko Rivera practica el despatarre

Kiko Rivera
Kiko Rivera e Irene Rosales

8 de junio de 2017, 15:32

Despatarre es una palabra de moda. Entre las muchas ocurrencias que los nuevos políticos tienen, y que parecería una broma, si no fuera porque en vez de reír te dan ganas de llorar, está la propuesta de los diputados de Podemos en la Asamblea de Madrid destinada a prohibir el despatarre masculino, es decir esa postura que muchos hombres adoptan al sentarse en un espacio público provocando roces e incomodidad en las vecinas de asiento. Pensaba yo que esa propuesta era un sinsentido (aunque siempre está bien fomentar la buena educación) hasta que María Patiño, recién llegada del Caribe, ha explicado que Kiko Rivera, con quien coincidió en el viaje de ida y en el de vuelta, practicó el despatarre y hasta el desplome en el asiento del avión, posición que pudo adoptar gracias a que le tocó un asiento de emergencia que, como se sabe, está separado por una mayor distancia con el asiento de delante. Kiko iba sentado entre su mujer y el pasillo desbordando su cuerpo a dos bandas pero durmiendo al parecer como un lirón a juzgar por los ronquidos que amenizaron el vuelo de sus vecinos.

Observar al hijo de Isabel Pantoja despatarrado en el avión fue un privilegio reservado para sus compañeros de viaje pero gracias a los esforzados paparazzi que siguieron a Kiko hasta Punta Cana (y de paso a María Patiño) le hemos visto totalmente despatarrado en una tumbona, mientras su mujer, Irene Rosales, pensaba en sus cosas. Kiko nunca ha ocultado su cuerpo pero verlo en bañador sigue siendo un espectáculo, sobre todo por sus tatuajes que ya ocultan completamente sus brazos y piernas, tanto impactan las carnes del hijo de la Pantoja que a su lado, Irene parece una diosa.

Hay que reconocer que desde que inició su relación con la madre de su hija, Ana, Kiko está de lo más formal. Ya no se pierde en la noche ni se relaciona con señoritas alegres que luego le amargaban la vida yendo a contar sus intimidades por los platós de televisión; ahora es un hombre formal, un padre de familia con un hijo, Francisquito, nacido de su relación con Jessica Bueno, ahora felizmente casada con el futbolista Jota Peleteiro, y una niña, Ana, que es la alegría de la abuela Isabel, aunque estos días, mientras sus padres pasaban unos días en el Caribe ha estado al cuidado de su abuela materna.

La estampa familiar que proyecta Kiko Rivera contrasta con la actitud de su hermana, Chabelita, que sigue con su vida alegre sin que se le vea intención alguna de sentar la cabeza. Aunque ha seguido los pasos de Kiko, alquilándose en locales nocturnos como gancho y cobrando por su presencia y estirando la simpleza de su vida hasta dar con tema en el que salir en las revistas, la hija de Isabel Pantoja está a punto de consumir las rentas de su momento de gloria sino espabila.

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