Corte y confección

Jesús Quintero, ni tan loco, ni tan arruinado

jusus quintero en la ruina

14 de junio de 2016, 11:38

Jesús Quintero, aquel loco que habitaba en la colina, está ahora de nuevo de moda en las pantallas pero no por un programa propio sino por sus presuntos problemas económicos. De edad indefinida (más de 70 menos de 80 años), el singular periodista no tiene trabajo desde hace algún tiempo, lo que no sería de extrañar porque ya tiene edad de estar jubilado y si no lo está y se resiste a dejar el mundo laboral, sinceramente es su problema.

Quintero ha sido un hombre de éxito, fue un periodista singular que revolucionó el panorama de la radio y la televisión con su particular manera de entrevistar a todo bicho viviente, incluso a los bichos raros, esos perros verdes, que él lanzaba al estrellato. Jesús ganó dinero, se metió en negocios ruinosos por amor al arte y al culto a su personalidad desbordante; compró edificios en el centro de Sevilla, un teatro y casas en la costa gaditana y vivió como un pachá con una corte de admiradores que le reían las gracias, cuando las tenía, y que ahora se ríen de sus desgracias.

A su edad, si Quintero tiene problemas económicos será porque ha vivido como una cigarra. Por edad le corresponde cobrar alguna paga de jubilación, siempre que haya cotizado a la Seguridad Social o se haya pagado un plan de pensiones, o tenga rendimientos de capital mobiliario o inmobiliario. Claro que no puede vivir como en sus buenas épocas, pero eso le pasa a mucha gente.

Lo sorprendente de esta situación, que está quedando en segundo plano, es lo que es realmente escandaloso. La situación en la que encuentra Jesús Quintero salió a la luz por unas grabaciones efectuadas por la policía mientras investigaba a Luis Pineda, presidente de Ausbanc, que actualmente está en la cárcel por presuntos delitos de extorsión.

En la conversación Jesús le dice a Pineda: “No tengo dinero, no tengo trabajo, mis hijas no pueden estudiar y me tienen denunciado por lo penal, es como acabar con mi vida. Me van a ejecutar en Cádiz, me van a ejecutar en Huelva, por favor, Luis, arregla esto ya, por favor te lo pido”. La conversación seguía, recordándole el periodista al presunto extorsionador que él había hecho muchas cosas por él y que le debía devolver el favor, intercediendo por él ante las entidades financieras para que no le ejecutaran las hipotecas.

A ver si lo he entendido bien. ¿Jesús Quintero utilizaba a un presunto mafiosos para arreglar sus cuentas?, ¿a cambio de qué?, ¿Por qué se trataba Jesús Quintero con semejante sujeto? ¿Por qué creía que debía tener más privilegios que esas personas, que él decía defender, a lo que el banco les desahucia sin miramientos?

El periodista, como muchas otras personas, hizo inversiones que ahora no puede asumir, pero nadie le va a echar de su modesta casa, lo suyo no es un desahucio sino la pérdida de su amplio patrimonio inmobiliario y la certeza de, aunque en su momento, Jesús Quintero fue un hombre influyente, ahora es uno más.

Relacionado con esta noticia

Relacionado con esta noticia

Relacionado con esta noticia

Noticias relacionadas

Loading...