Corte y confección

La reina de corazones no abdica

Isabel Preysler
isabel preysler y mario vargas llosa

10 de junio de 2015, 21:16

Que nadie le busque sucesora, Isabel Preysler no abdica. Tras un corto periodo de duelo por la muerte de su tercer marido, Miguel Boyer, la reina de corazones ha dado un nuevo campanazo permitiendo la aparición de unas fotografías en las que aparece junto al escritor y premio Nobel, Mario Vargas Llosa, con las que se abre la posibilidad de un idilio entre ellos. Lo bueno del asunto no es si Isabel y Mario, por decirlo claramente, están liados sino el hecho evidente de que es ella la que maneja los hilos de su vuelta a escena. Poco después de la aparición de una foto, tomada cuando la pareja salía de comer en el hotel Eurobuilding, de Madrid, la esposa de Mario Vargas Llosa, y además su prima, Patricia Llosa, desmentía que estuviera separada de su marido tal y como afirmaba la revista que publicó las fotos. El deseo de aventurar un posible idilio y, al mismo tiempo, garantizar la decencia de Isabel Preysler al emparejarla a un hombre libre, en teoría, provocó la reacción de la mujer del escritor que se vio obligada a emitir un comunicado en el que aseguraba que recientemente ella y su marido, junto a sus tres hijos, Álvaro, Gonzalo y Morgana, habían celebrado en Nueva York sus bodas de oro. Mario Vargas Llosa y su prima Patricia Llosa se casaron el 1965 después de que el escandalizara a la familia tras contraer matrimonio, a los 19 años, con su tía política  Julia Urquidi, 10 años mayor que él, quien además le inspiró una de sus primeras y mejores novelas “La tía Julia y el escribidor”. Tras el apasionado romance, el escritor abandonó a su tía para casarse con su dulce prima Patricia que era también sobrina de Julia Urquidi.

No es la primera vez que los nombres de Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa se unen en torno a la palabra idilio. De hecho ya se habló de esa posibilidad cuando en 1986, Isabel le hizo una entrevista (o al menos puso la cara) al autor peruano y se comentó que el asunto había ido a más. Entonces, sin embargo, el tempo jugó en contra de Isabel ya que hacía muy poco que se había hecho pública su relación con Miguel Boyer y no parecía adecuado, ni tan siquiera para ella, justificar con un nuevo romance una fama de mujer fatal de la que ella siempre ha huido.

En los casi 30 años transcurridos entre aquella entrevista y la aparición de las fotos de su reciente almuerzo en Madrid, que mantenían una relación clandestina nunca ha dejado de circular. Es más, en círculos literarios, se daba por hecho que Isabel y Mario eran más que amigos desde hace ya algunos años, una relación que convenía a ambos que, por otra parte, deseaban mantener sus respectivos matrimonios.

Ahora, hay quien asegura que Isabel, una vez viuda, quiere regularizar su situación con Vargas Llosa y, de alguna  manera, ha forzado a que éste tome una decisión. El problema sería, como en tantos otros casos vulgares, que el escritor no le había dicho nada a su esposa que se ha enterado por los papeles o, aún peor, que Vargas Llosa tampoco sabía que Isabel le iba a sacar del armario sentimental en el que se habían refugiado.

También sería válida otra teoría, la de que no hay nada de nada o si lo hubo, ya pasó pero Isabel Preysler, un auténtico genio de las relaciones públicas, ha utilizado esa presunta relación para su vuelta a escena, no solo la social sino fundamentalmente la de sus negocios publicitarios.

Isabel Preysler lleva casi cuarenta años apareciendo en la prensa rosa y ha hecho de su persona su negocio, regulando como nadie sus apariciones y forjándose un personaje que, a pesar de ir evolucionado con el tiempo, ha mantenido siempre un perfil de mujer educada, seductora y elegante. Su historia empezó en 1971 cuando, a punto de cumplir 20 años, se casó con Julio Iglesias, un matrimonio que la hizo famosa y le di tres hijos, Chábeli, Julio José y Enrique. Dispuesta a ser ella misma, en 1978 se divorció del cantante y un año y  medio después se casó con Carlos Falcó que la convirtió en marquesa de Griñón y con quien tuvo a su hija, Tamara. El segundo divorcio no hizo más que aumentar su fama de seductora y labrar leyendas nunca confirmadas sobre sus poderes de seducción orientales. Que su tercer marido fuera el superministro de  Economía del gobierno socialista de Felipe González no fue más que la consecuencia del más difícil todavía en el que se había convertido la vida de Isabel Preysler. La reina del glamour con el hombre austero que de azote pasó a ser miembro de la ‘jet set’ de la mano de la bella filipina que, de nuevo fue madre esta vez de otra niña a la que llamaron Ana. Desde su boda en 1988, Isabel y Miguel formaron, en apariencia, un matrimonio envidiable hasta que hace algo más de dos años, Boyer sufrió un ictus del que no se recuperó y cuyas secuelas provocaron su muerte el pasado mes de septiembre.

Isabel vistió de luto unas semanas y, según ella misma admitió, se disponía a vivir de nuevo. Definitivamente es la más lista.

 

Noticias relacionadas

Más Sobre...

Loading...