Corte y confección

Isabel Preysler se viste de novia

Isabel Preysler Mario Vargas Llosa
Isabel Preysler

29 de marzo de 2016, 14:59

Se celebraba un cumpleaños pero en realidad parecía una boda. Fiel a su personaje, Isabel Preysler ha protagonizado, vestida de blanco como una novia, la fiesta por el 80º aniversario de Mario Vargas Llosa, celebrado por todo lo alto con una cena a la que acudieron más de 400 personas. La pareja del momento no es, como se ve, amiga de la discreción, sino más bien lo contrario aprovechando el tirón del cumpleaños del premio Nobel ha convocado a toda su corte, incluidos los expresidentes del Gobierno, Felipe González y José María Aznar para jalear al escritor y sobre todo encumbrar a Isabel Preysler como la reina absoluta de la sociedad. Isabel se presentó en la fiesta con un vestido blanco diseñado por Andrew Gn y en la mano un bolsito de Bottega Veneta, más los pendientes y anillo de brillantes de Rabat, atuendo más que adecuado para una boda civil que, sin duda, será la próxima celebración de la pareja. Isabel es muy fina pero, de momento, sale con un hombre casado.

La trayectoria de Isabel Preysler comenzó en 1969, cuando dejó su Filipinas natal para instalarse en España con solo 18 años y sin conocer a nadie. Su belleza y exotismo, unido a un buen carácter, la llevaron de los brazos de Julio Iglesias, a los del marqués de Griñón y más tarde a los de Miguel Boyer, sus tres maridos, y finalmente, ya viuda, a los de su último novio, el escritor Mario Vargas Llosa, también marqués por si alguien lo había olvidado. Su habilidad para los negocios y las conquistas y para, sin demasiado esfuerzo, sacar partido a su imagen son innegables. El cumpleaños de su pareja ha sido su último triunfo, un fiestorro montado para su mayor gloria y aún hay quien cree que era en honor del premio Nobel. Que ilusos: Isabel Preysler es un genio que consigue ser el centro de atención y además logra que el verdadero protagonista ni se de cuenta. Desde luego, Mario Vargas Llosa, ávido de mundanidad, ha logrado también lo que quería: ser una estrella.

El exhibicionismo del premio Nobel desde que se hizo novio de Isabel Preysler es digno de estudio y contrasta con la discreción total de otro hombre que, como él, cumplió 80 años el 28 de marzo de 2016.

Amancio Ortega, el dueño de Zara y, de momento, el segundo hombre más rico del mundo, nació el mismo día y el mismo año que el escritor Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura y novio de Isabel Preysler. El mutimillonario lo ha celebrado en la intimidad, siguiendo con su costumbre, y el segundo con una cena a la que estaban convocados 400 invitados, entre los que, por cierto, no se encontraba Patricia Llosa, la todavía esposa del escritor que nunca hubiera imaginado que el sonado aniversario le pillara fuera del juego.

Ortega nació en la localidad leonesa de Busdongo de Arbás un nombre real aunque parezca sacado de una novela de realismo mágico y Vargas Llosa en la ciudad peruana de Arequipa, en cuyo centro comercial Real Plaza se ubica una tienda de Zara. El empresario huye de la vida social y al premio Nobel le encanta, por más que diga que sus últimas apariciones públicas es el peaje que paga gustoso por estar con la mujer que ama, que no es otra que Isabel Preysler. Amancio Ortega pagó mucho más pues cuando en 1986 se quiso separar de su primera esposa, Rosalía Mera (fallecida hace dos años), con la que tuvo dos hijos, Sandra y Marco, le entregó la mitad de las acciones de Inditex. El empresario se había enamorado de una empleada de su empresa, Flora Pérez, su actual esposa, con quien ya había tenido una hija, Marta, que con los años se convirtió en amazona y, lo más importante, la heredera más rica del mundo.

Fue precisamente su hija Marta quien organizó el lunes un pequeño homenaje a su padre, el único que aceptó Amancio Ortega, un hombre que cada mañana sigue acudiendo al cuartel general de Inditex, ubicado en la localidad coruñesa de Arteixo. En lunes en el pasillo central de la nave se encontraban todos los empleados que aplaudieron la llegada del jefe y le acompañaron hasta una explanada donde se proyectó un vídeo en el que participaron empleados de todo el mundo. El festejo por el 80 cumpleaños del dueño de Zara se cerró con un pastel de cumpleaños y un brindis y después, todos al trabajo.

Amancio Ortega nunca se ha codeado con la ‘jetset’ aunque tiene tanto dinero que se la podía comprar toda entera. Para que su hija pudiera disfrutar de los caballos le construyó un hipódromo que frecuentan los más famosos jinetes, claro que la niña se enamoró de uno de ellos, Sergio Álvarez, con el que se casó y separó tras tener un hijo llamado Amancio, el pobre, en honor al abuelo.

Mario Vargas Llosa no tiene tanto dinero como Ortega, en realidad solo Bill Gates tiene más dinero que el dueño de Zara, pero es un hombre afortunado, de eso no hay duda.

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