Corte y confección

Isabel Pantoja, de la sombra al sol

Mariángel Alcàzar
Isabel Pantoja

28 de octubre de 2016, 10:47

Celebrar el fin de una temporada en la sombra titulando su nuevo trabajo 'Hasta que se apague el sol' solo puede ser una broma o la demostración de que en casa Pantoja piensan a ratitos. De entrada, hubiera sido más correcto 'Hasta que el sol se esconda' que es justo el momento preciso en el que los penados con un tercer grado podían estar en libertad antes de regresar a prisión y también, el momento en los que estaban trabajando de sol a sol, quedaban liberados, de modo que habrá que oír las canciones escritas, al parecer por el pobre Juan Gabriel, para entender la simbología del título del disco con el que Isabel Pantoja vuelve a la vida.

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No es casualidad que la cantante haya programado el anuncio de su regreso para estos días. El 28 de octubre acaba la condena de dos años por la que entró en prisión el 21 de noviembre de 2014; la diferencia de tres semanas se debe a que el tribunal le descontó ese tiempo ya que estuvo detenida con anterioridad. Durante sus primeros doce meses de condena, la cantante obtuvo tres permisos penitenciarios de una semana, hasta cumplido el año obtuvo el tercer grado que le permitía estar en libertad hasta la caída del sol, cuando debía regresar a la cárcel para dormir. Desde el pasado mes de marzo, Isabel goza de libertad condicional, lo que le obligaba a permanecer en España pero no a estar encerrada en su finca Cantora, como ha hecho estos meses, excepción hecha de sus salidas para el bautizo de su nieta, Ana, y la boda de su hijo Kiko con Inés Rosales, además de una ingreso en una clínica para ciertos retoques o dolencias leves. Una vez extinguido el plazo de la condena que se le impuso por blanqueo de capitales, Isabel Pantoja es totalmente libre y ya ha pagado sus cuentas a la Justicia pero aún le queda el último tramo: hasta dentro de tres años no desaparecerán sus antecedentes penales, una circunstancia menor siempre que no vuelvas a delinquir.

A Isabel Pantoja su ceguera de amor y su afán recaudatorio le han salido caros. Julián Muñoz, el hombre que meaba junto a los caballos, no valía un duro ni envuelto en todos los billetes de 500 euros que sacaba del ayuntamiento de Marbella y Pantoja, si en vez de dejar su carrera en manos de cancerberos hubiera optado por una gestión profesional, seguro que hubiera ganado mucho dinero actuando por todo el mundo como la extraordinaria artista que es.

En estos últimos dos años, además, y a falta de actuaciones de la cantante, el resto de los componentes de su clan ha ofrecido algunas performances bastante jugosas; empezando por la relación envenenada de Kiko y su hermana Chabelita; la de ésta con Tito Agustín y, por último, pero no lo último la constatación de que la armonía fraternal que mostraron los tres hijos de Paquirri, Francisco, Cayetano y Kiko, en la boda de este último, no implica que la herida abierta por el reparto de los objetos personales del fallecido torero se haya cerrado. Aunque sin muchas razones, si cuentan todo lo que les han hecho desde que murió su padre, pero bastante corazón los hijos de Carmina estuvieron a la altura de su educación y acompañaron a su hermano pero ahora se ha sabido que no cruzaron palabra con la madre del novio.

Isabel Pantoja tiene esos agujeros negros y aún así se empeña en vestirse de blanco. Por cierto del modelo elegido para su regreso le sobra un volante o una cadena, un broche en el pelo o un pendiente, figura que es de inspiración mexicana pero el lavadero (será un guiño al blanqueo de dinero) en el que se sienta la cantante para las fotos.

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