Corte y confección

Isabel Pantoja sale de la cárcel y entra en prisión

Mariángel Alcàzar
Isabel Pantoja

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Cantantes famosos

5 de diciembre de 2015, 11:43

Isabel Pantoja lo ha logrado, no porque sea Isabel Pantoja sino porque tenía derecho a solicitar el tercer grado penitenciario tras cumplir la mitad de su condena. La cantante, que ingresó en la cárcel el mes de noviembre de 2014, podrá pasar el año que le queda o bien entrando solo en la cárcel para dormir, de lunes a viernes, o en un régimen de libertad vigilada que incluye, o no, según criterio del juez, la obligación de llevar una pulsera telemática para poder controlar su ubicación.

En unos días, la cantante saldrá a la calle y aunque vaya algún centro penitenciario a dormir, no será al de Alcalá de Guadaira allí donde hizo tantas relaciones a juzgar por la cantidad de presas, expresas, amigas de presas, familias de expresas y demás que han contado detalles de la estancia de Isabel Pantoja en la prisión. Que tenía salchichón debajo del colchón, que fumaba fuera de hora y lugar o que ponía la tele muy alta, aunque lo que dio más de si fue el presunto trato de favor que recibía. Nada se pudo demostrar más allá de que la denuncia de los aparentes privilegios que disfrutaba Isabel, en realidad, escondía una guerra interna en Instituciones Penitenciarias.

La Audiencia de Málaga ha aprobado el tercer grado por varias razones entre ellas la de que la cantante tiene arraigo familiar y medios de vida, así que no va a perderse en la calle con malas compañías. No, Isabel en Cantora con su madre, doña Ana, que como se sabe está delicada de salud y con su hermano Agustín, el bastión en el que se apoya. Por fin el hermano menor ha encontrado una ocupación.

Los dos hijos de la cantante, Kiko Rivera y Chabelita Pantoja, correrán a su lado pero no hay certeza de que no le compliquen aún más la vida. Ninguno de los dos ha dado muestras de sensatez y comedimiento y mucho me temo que en sus trepidantes vidas sin sentido, la salida de la cárcel de su madre supondrá una nueva inyección de actualidad que les permitirá subir la cotización en los diferentes locales, todos muy finos y elegantes, en los que se alquilan para que cuatro descerebrados se hagan fotos con ellos y, luego, los pongan a caldo.

Quedan los nietos, ese Francisquito Rivera Bueno que se pasa la vida de Londres, donde vive su madre, Jessica Bueno con el futbolista J. Peleteiro, a Sevilla, donde habita su padre con su novia, Inés Rosales. Francisquito tendrá dentro de poco dos hermanos, uno de padre, que será niña y se llamará Ana, y otro de madre, que será niño y se llamará José Ignacio. El primer nieto de Isabel Pantoja será una de las alegrías de la cantante, lo mismo que el segundo, el pequeño Alberto Isla, hijo de padre homónimo quien, por cierto, ha desaparecido de mapa.

No nos olvidemos de la madre biológica de Chabelita, Roxana Salca, que también anda rondando y quien, digan lo que digan, también tiene su papel en esta historia. Ceder a un hijo por problemas económicos no es hacerlo voluntariamente y, aunque evidentemente su decisión es irreversible, sí tiene derecho, al menos, a contar su verdad. La niña, claro, no quiere ni verla. Aunque dijo de todo sobre su madre adoptiva, Chabelita no siente compasión por su madre biológica. No parece que en casa Pantoja se hayan cultivado mucho los sentimientos de generosidad y perdón. A lo mejor nos equivocamos, pero eso es lo que parece.

Lo que mejor podría hacer Isabel Pantoja es pasar el año de semilibertad que le espera reflexionado sobre su vida anterior, a ver si puede recuperar la paz y recomponer las relaciones con y entre su familia. Si no aprovecha su drama para renacer, mejor será que nos vayamos olvidando de ella.

 

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