Corte y confección

Isabel Pantoja no se arrepiente

Isabel Pantoja

8 de septiembre de 2015, 08:47

A Isabel Pantoja el juez le acaba de denegar el tercer grado al no apreciar en ella gestos de arrepentimiento, de modo que la cantante continuará en prisión y solo podrá disfrutar de algunos permisos de como mucho una semana cada tres meses. El próximo mes de noviembre se cumplirá un año de su entrada en la cárcel de Alcalá de Guadaíra y, como se sabe, se le han concedido dos permisos ordinarios, que disfrutó en su finca Cantora, y dos extraordinarios, que pasó en una habitación del hospital Infanta Luisa de Sevilla. La Pantoja quería que, como a José Ortega Cano, se la calificara como preso en tercer grado lo que le permitiría pasar el día en casa o en el trabajo y, por la noche, excepto los fines de semana, dormir en la cárcel, pero el juez ha dicho que no.

Las razones de magistrado no admiten discusión y se basan en el informe psicológico de la  presa que sostiene que, tras varios meses en la cárcel, aún no ha aceptado su situación: “la interna, dice el informe, manifiesta conciencia de haber sido víctima de algo en lo que realmente no ha participado y de estar sufriendo algo que no merece”. Ese sentimiento le impide la asunción del delito y, por lo tanto, no pude arrepentirse de algo que ella considera que no ha hecho. La cárcel, como se sabe, está llena de presos que se consideran inocentes y lo peor de todo es que, en algunos casos, es verdad, pero todavía es más numeroso el número de condenados por delitos que, de alguna manera, han cometido de modo subsidiario, por haber sido engañados o por haberse dejado engañar por los delincuentes profesionales. Nadie le puede negar a Isabel Pantoja sentirse víctima pero en lo que se equivoca la cantante es en culpar a la justicia, que ella considerará injusta, por haberla encarcelado. Seguramente si no se hubiera juntado con Julián Muñoz, la cantante no se habría visto inmersa en una trama de corrupción que no vio, o no quiso ver, pero, en algún momento, y  mejor antes de que empezara el juicio que acabó por condenarla a dos años de prisión y multas millonarias, debería haber visto claro que lo mejor era haber mostrado arrepentimiento aunque solo fuera por haber confiado en un corrupto. Isabel Pantoja puede sentirse víctima de Julián Muñoz aunque los demás la veamos como víctima de su propia ambición y ceguera y, también, de su mal gusto.

Isabel Pantoja ya intentó demostrar durante el juicio que ella no tenía ni idea de la procedencia del dinero que manejaba Julián Muñoz cuando el suyo, como también dice el juez que ahora le deniega el tercer grado a la cantante, era “uno de los casos más sonrojantes de corrupción que se recuerdan, en el que el único fin aparente de la actividad y de la función públicas parecía ser el propio lucro”. Si lo veía  todo el mundo, cómo podía ser que no lo viera Isabel Pantoja y, aún peor, pasados los años y los juicios, por qué la cantante aún no ha entendido que hizo las cosas mal y se metió en un lío. Si hasta, Julián Muñoz, en un patético intento, de salvar la poca dignidad que le queda ha pedido perdón a Marbella y se ha mostrado arrepentido. Isabel, Isabel cuando uno está en la cárcel mejor dejar la soberbia en la calle.

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