Corte y confección

El (innecesario) bautismo de fuego de Alejandra Rubio

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Cumpleaños famosos Hijos de famosos

7 de abril de 2018, 12:09 | Actualizado a

Los hijos e hijas de famosos recién despixelados y despixeladas podían hacer una asociación en defensa de sus intereses para evitar que sus propios padres tiren la piedra y escondan la mano. El espectáculo de la hija de Terelu Campos, agobiada en su fiesta de cumpleaños, ha demostrado que cuánto más carnaza se lanza a las fieras (y entre ellas me incluyo) más hambre tienen. El calentamiento previo a la llegada de la mayoría de edad de la nieta pequeña de María Teresa Campos fue el causante de que la joven fuera recibida a las puertas de la discoteca donde se celebró la fiesta más que en loor de multitud en olor de multitud. Pero no vale, ahora, echar la culpa a los reporteros que, finalmente, directa o indirectamente, fueron convocados (a los que hay que sumar los curiosos concentrados en la calle), sino a quienes, principalmente la madre de la criatura, optaron por acudir a esa sala, su lugar preferido de celebraciones, por cierto, en vez de utilizar la casa de la abuela, cuyas instalaciones tienen capacidad hasta para una boda gitana. Anunciando, además, la convocatoria a través de 'Sálvame'. Y si fue cosa de la discoteca, la madre debería haber anulado la fiesta en ese lugar por manifiesta deslealtad y si no lo hizo cabe sospechar que la causa era que le habían hecho un precio o ninguno.

La joven se agobió y no me extraña, no hay nada que ponga a uno más nervioso que las masas descontroladas. Lo debían saber las Campos quienes, en uno de los episodios de la primera entrega de su docu-reality salen por piernas agobiadas por la multitud, tras proceder al encendido navideño en Torrejón de Ardoz. Dijeron entonces, haciendo uso incorrecto del diccionario, que todas sufrían claustrofobia (que viene de claustro, lugar cerrado, y fobia, miedo), cuando en realidad aquel fue un episodio de agorafobia (que viene de ágora, lugar abierto lleno de gente, y fobia, miedo). La más joven de las Campos, aunque en realidad es Rubio, como su paciente y caballeroso padre, Alejandro Rubio, debió sufrir de los dos síndromes, el del claustro (quizá materno) y el del ágora (por el espacio público en el que se ventilan los asuntos familiares), pero la realidad es que la muchacha fue sometida a un innecesario bautismo de fuego en el mundo de las celebridades.

Toda la parentela de la muchacha contribuyó al festejo donde los hombres de la familia son pocos y, además, están siempre en un discreto segundo plano, incluido Edmundo 'Bigote' Arrocet, del que prácticamente ya nos hemos olvidado. Entre los asistentes al festejo se encontraba Carmen Almoguera, hija de Carmen Borrego, quien había permanecido en el anonimato hasta que ocupó, junto a su madre, la portada de Lecturas. Carmen hija y Alejandra Rubio pueden ser las nuevas Chayo Mohedano y Rociito Carrasco, lo digo por lo de primas.

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