Corte y confección

Helen Lindes y Eva González, unidas por amor al yate

Mariángel Alcàzar
Helen Lindes Yate

30 de julio de 2015, 09:46

Llega el verano y quien más quien menos se sube al yate. Hay que ver la cantidad de famosos que pretenden escaparse de los focos poniendo mar de por medio pero no todos lo logran; es más parece como si lo que pretendieran realmente es que les cazaran para presumir de barco, porque no deben ir muy lejos cuando les pescan. Dos mujeres, Helen Lindes y Eva González, que comparten su condición de haber sido Miss España, tienen también en común haber pasado unos días a bordo de sendos yates que, además, tienen nombre parecido. Helen, recién casada con el jugador de baloncesto Rudy Fernández, ha pasado parte de su luna de miel a bordo del 'Divinity', un yate de 35 metros de eslora (es decir de largo) que tiene su base en Ibiza y se alquila, tripulación incluida, por el módico precio de 7.000 euros al día. Eva, cuya última actividad profesional es presentar el programa “Masterchef”, se ha paseado con su novio, Cayetano Rivera, por la costa Esmeralda a bordo del 'Dinasty', una embarcación de 28 metros de eslora, con base en Split (Croacia) que se alquila por 39.000 euros a la semana. El barco les debe haber gustado porque también albergó las vacaciones de la pareja el pasado verano cuando, como ahora, en compañía de un grupo de amigos navegaron por la costa Dálmata. Tanto el “Divinity” como el “Dinasty” tienen tres cabinas y capacidad para ocho pasajeros, por lo que si te llevas de luna de miel o de vacaciones a suficientes amigos  y se paga a escote, la broma puede salir por unos mil euros al día por persona, sin contar combustible y comidas.

Claro que más caro es tener un yate en propiedad como la baronesa Thyssen, aunque ella puede. Carmen Cervera y su hijo, Borja, en realidad tienen una flota a juzgar por la variedad de embarcaciones con las que estos días navegan por aguas de Ibiza.  La baronesa alterna las salidas con sus hijas, Carmen y Sabina, con otras en las que coincide con su hijo Borja, su nuera Blanca y los tres nietos varones Sasha, Eric y Enzo, porque la pequeña Kala se queda en casa. Aún no se ha visto juntos, jamás a Borja y a sus hermanas pequeñas ni tampoco a éstas con sus sobrinos que sería lo normal, dada la edad de todos ellos. Será esa una de las condiciones que puso Borja Thyssen para firmar la paz con su madre, después de varios años de distanciamiento plagados de demandas y acusaciones cruzadas. Porque ahora se cogen de la mano pero hubo un día en el que la finísima baronesa Thyssen no solo dudó que los hijos que había parido Blanca Cuesta fueran de Borja, sino que exigió pruebas de ADN. El que ahora, la parejita B&B (Borja y Blanca) aparezca tan feliz con la baronesa tiene tela o un acuerdo que les conviene a todos: los más jóvenes se garantizan la futura herencia y la matriarca haberlos doblegado.

Borja Thyssen, cuyo padre biológico es el publicista Manolo Segura, fue adoptado por el barón Heini Thyssen que le dio sus apellidos y le trató como a un hijo para disgusto de los cuatro que ya tenía de sus anteriores matrimonios. A la hora de la herencia, sin embargo, y no sin librar una batalla legal que estuvo a punto de arruinarles, el barón hizo cinco partes  a repartir entre Carmen Thyssen y sus cuatro hijos biológicos. Georg, Alexander, Francesca y Lorne. Borja quedó fuera del reparto pero, a cuenta de la parte que le correspondía a su madre, se le asignó una pensión vitalicia de 300.000 euros al año y una dotación de 15 millones de euros que se le entregarían en tres partes al cumplir 25, 30 y 35 años al cumplir. El hijo de la baronesa acaba de cumplir 35 años y se supone que ya habrá recibido la última parte de su herencia. Desde que se reconcilió con su madre ha aceptado figurar como patrón en las fundaciones que preside la baronesa y que controlan sus colecciones pictóricas, pero trabajo, trabajo, Borja no tiene. Pero, en fin hablábamos de yates y hemos acabado por otros derroteros.

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