Corte y confección

En la guerra de Belén Esteban contra Toño Sanchis, todos ganan

Belén-Toño

17 de diciembre de 2016, 12:01

Hay que reconocer que aunque algunas, como Alba Carrillo, lo intenten, la maestra en sacar partido de una ruptura es Belén Esteban, una pionera que logró el favor del público presentándose como la dulce chica de San Blas, con apartamento en Benidorm, víctima del engaño de un torero famoso cuyo abandono la convirtió en una heroína popular.

Entre la primera Belén, que poco después de su ruptura con Jesulín de Ubrique apareció en un programa de María Teresa Campos con la timidez de una principiante, a la temida colaboradora de “Sálvame”, no solo han pasado quince años también ha cambiado la televisión en cuyos programas (mañana, tarde y noche) habitan colaboradores que para sobrevivir en el medio tienen que actuar como gladiadores y batirse a vida o muerte en la arena del circo. Si Belén no se hubiera alimentado de las audiencias televisivas, pocos se acordarían ahora de su asunto con Jesulín; sin altavoz sus desavenencias con el torero, a cuenta de Andrea, la hija de ambos, se librarían en los juzgados y Belén se tendría que conformarse con poner verde a su ex en la mesa del bar Moski mientras se tomaba algo con sus amigas de toda la vida, Mariví y las demás. Si no hubiera trabajado en televisión y no se hubiera convertido en famosa, no tendría el nivel de vida del que disfruta pero, al mismo tiempo, hubiera evitado relaciones sentimentales y muy tóxicas con sujetos que la introdujeron en un mundo oscuro que, a punto estuvo de llevarla a la ruina física.

El paso de Belén Esteban por televisión tiene dos caras, la del éxito y la de haber perdido en el camino el futuro de la chica ingenua que fue, pero si sigue en pie es gracias a que muchas personas han estado pendiente de ella y la han ayudado a salir del pozo las doscientas mil veces en las que ella misma se ha metido. Belén tiene talento natural, es un monstruo televisivo y no hay nadie como ella que, sin dominar el lenguaje y con tan poca capacidad para la dialéctica, sea capaz de captar la atención como hace Belén cuando lanza sus amenazantes monólogos.

Ahora, la gladiadora Belén Esteban, una vez ha dejado para el arrastre a Jesulín y a algún otro, ha encontrado en Toño Sanchis la madera con la que seguir alimentando su hoguera. El ex manager tampoco se queda corto y, sin tener claro, quién es en este combate el agresor y el agredido, es evidente que a Sanchis le perdió su afán de protagonismo y la aparente poca profesionalidad de la gestión de los intereses económicos de su representada.

Sanchis vuelve ahora a escena a las puertas de la casa de “Gran Hermano Vip” y, a su vez, alimenta a la leona con carne cruda para que esta le responda con un reguero de excrementos que bien pueden servir de abono para la supervivencia del uno y, también de la otra. No sé yo en qué quedará la demanda por apropiación indebida que Belén Esteban ha presentado contra Toño Sanchis y qué pensará el pobre juez al que le toque semejante enredo. Uno de los dos, Belén o Toño, perderá la razón pero ambos le están sacando partido.

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