Corte y confección

Francisco Rivera, un solo nombre para dos personajes

Mariángel Alcàzar
Fran Rivera y Kiko Rivera

22 de agosto de 2015, 10:28

Que Francisco Rivera Ordóñez y Francisco Rivera Pantoja compartan nombre y primer apellido ya marca la diferencia y las distancias. Isabel Pantoja quiso honrar a su marido bautizando al niño con su nombre pero olvidó que Carmina Ordóñez se le había adelantado. Ya entonces podía haberse intuido que la cantante no iba a tener muy en cuenta la vida anterior del malogrado Paquirri, asunto que quedó demostrado claramente cuando, tras la muerte del torero, llegaron las desavenencias familiares a cuenta de la herencia y de envidias mal resueltas. La cantante nunca superó el síndrome Carmina y quienes pagaron el pato fueron los tres hijos de Paquirri, que jamás convivieron durante la infancia y juventud. Tuvieron que pasar casi veinte años para que el ahora llamado Kiko Rivera apareciera junto a sus hermanos Francisco y Cayetano con motivo de la boda del primero con Eugenia Martínez Irujo. Desde entonces, la relación de los dos Francisco Rivera ha tenido más altos que bajos y hay que reconocer que todos los encuentros han sido propiciados por el mayor y los desencuentros por el menor de los hermanos.

En estos días Francisco Rivera Ordóñez ha vivido dos situaciones límites: la primera por la grave cogida sufrida el pasado 10 de agosto en Huesca y la segunda, el nacimiento de Carmen, su segunda hija nacida de su matrimonio con Lourdes Montes. En las dos, hay que reconocer que ha estado a la altura y se ha mostrado como un hombre valeroso y educado. Salió del hospital de Zaragoza, aún dolorido, para que su mujer pudiera dar a luz, como era deseo de ambos, en Sevilla, y al abandonar el centro medico tuvo el detalle de mostrarse en público para agradecer las muestras de apoyo recibidas. El viernes, dos días después del nacimiento de la niña, Francisco salió del hospital de Sevilla junto a su mujer y la recién nacida y los tres posaron para la prensa y digo los tres porque no hicieron la trampa de tapar a la niña con el rebozo para preservar su cara hasta la presumible exclusiva. Solo por como se ha comportado en los últimos días a Francisco Rivera Ordóñez se le puede perdonar anteriores actitudes, algo clasistas  en ocasiones. Hay que reconocerle un cambio de actitud y el hecho evidente de que, a la hora de la verdad, se ha comportado como un caballero.

En el otro extremo se encuentra el otro Francisco Rivera, hijo de Isabel Pantoja, que ha heredado de ella el resentimiento y la arrogancia. Enfundado en sus modelos imposibles, con camisetas de tirantes con el sobaco al aire y pantalones pirata, se pasea de discoteca en discoteca rodeado de pilinguis, que diría Lina Morgan, que no dudan en hacer públicos sus mensajes de móvil. Sean o no verdad las aventuras amorosas que se le atribuyen, Kiko Rivera sigue enredado en un personaje zafio y sin sustancia. Con un hijo, el cuarto de los Francisco Rivera, fruto de su relación con Jessica Bueno y una niña aún en el vientre de su novia, Irene Rosales, al hijo de Isabel Pantoja le cuesta sentar la cabeza, seguramente porque no encuentra silla de su tamaño.

Los dos hermanos Francisco Rivera comparten padre y poco más. Seguramente, es más lo que desconocemos de ellos que lo que se ve a simple vista y solo quienes les conocen íntimamente conocerán sus verdaderos defectos y sus virtudes, pero dado que ambos han vivido desde pequeños en primera línea, y sus vidas nos han sido retransmitidas prácticamente en directo, es su imagen pública la que finalmente puede ser juzgada y, sinceradamente, en el escaparate de la fama,  el hijo de Carmina gana al de la Pantoja por goleada.   

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