Corte y confección

El remate de Mario Conde

Mariángel Alcàzar
Mario Conde

14 de abril de 2016, 21:33

Mario Conde ha vuelto a escena y, mientras unos aún recuerdan sus épocas gloriosas a finales de los años 80 y su posterior caída en los 90, la atención sobre su nueva detención ha sorprendido a muchos que no saben quien es ni tampoco quién fue. Si estos son los años en los que los personajes surgidos de la televisión ocupan el paraíso de los famosos, hace treinta años eran los financieros y los empresarios lo que copaban las noticias de sociedad, englobados en lo que dio en llamarse “beautiful people”, formada por ricos que se hicieron famosos. Tiempos en los que una de las musas era ya Isabel Preysler y más aún cuando se emparejó con Miguel Boyer, quien a pesar de formar parte del gobierno socialista de Felipe González, se codeaba con empresarios con ganas de figurar como los famosos Albertos, los primos Alberto Cortina y Alberto Alcocer, entonces casados con las hermanas Koplowitz, el primero con Alicia y el segundo con Esther. También estaban en el grupo de la “beautiful”, la escritora Carmen Posadas, (que durante un tiempo jugó a ser la segunda Preysler) casada con Mariano Rubio, que fue gobernador del Banco de España, y acompañante de Boyer en los enredos financieros que generó Manuel de la Concha que llevaron a Rubio a la cárcel y a Boyer, al ostracismo. Aquellos sí que eran tiempos para grandes pelotazos, ríete tú de los papeles de Panamá.

La mayoría de aquellos personajes, que también tenían en común haber cambiado a la primera esposa, casi siempre por otra más joven o de mejor presencia social, acabaron enredados en mil procesos judiciales que, en la mayoría de los casos, quedaron en nada pudiendo conservar sus imponentes fortunas de origen incierto. Alberto Cortina protagonizó el gran escándalo al descubrirse sus amoríos con Marta Chávarri, una aristócrata sobrina de Raphael y Natalia Figueroa, que estaba casada con el marqués de Cubas, hermano del marqués de Griñón. Cuando Alicia Koplowitz, que era la rica, descubrió el engañó echó a su marido de Construcciones y Contratas y de su casa, lo mismo que hizo su hermana Esther con Alberto Alcocer. Curiosamente, al cabo de los años, Esther Koplowitz se casó con Fernando Falcó, marqués de Cubas, el marido al que Marta Chávarri engañó con Alberto Cortina. La que peor lo pasó fue Marta Chávarri que logró casarse con Cortina pero poco después se divorció. Ahora, el financiero está casado con Elena Cue y ella está totalmente desaparecida.

Mario Conde, a diferencia de otros financieros caídos, fue el más carismático pero nunca cambió de esposa. Entró en cárcel donde pasó 11 años y, al poco de salir en libertad, vio morir de cáncer a su mujer, Lourdes Arroyo, que no pudo soportar el sufrimiento de unos años en los que pasaron de ser envidiados a ser considerados apestados. Por eso, es difícil de entender cómo Mario Conde ha vuelto a las andadas.

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