Corte y confección

El ocaso de Manolo Santana, el ex de Mila

Mila Ximénez
santana

12 de mayo de 2016, 09:01

Manolo Santana es una leyenda nacional, aunque quizá sea un ser humano común, y ver las patéticas fotos de la fiesta por su 78º cumpleaños y el 50º aniversario de su triunfo de Wimbledon produce una tremenda tristeza. Su cuarta esposa, Claudia Rodríguez, le organizó el festejo en el que, lógicamente, ejerció de anfitriona luciendo un vestido con transparencias con el que, sinceramente, parecía lo que quizá no sea. Menos mal que Mila Ximénez está en la isla de “Supervivientes” para que no tenga que ver la colección de imágenes en las que Santana parece perdido entre su esposa colombiana, vestida para matar, y una amiga mulata brasileña, desvestida para lo que haga falta.

Santana, independientemente de como se haya comportado con sus sucesivas parejas, forma parte de la historia del deporte español al que dio momentos de gloria cuando aquí solo se jugaba al dominó. Gracias a él, como luego hicieron Ángel Nieto, en motos: Paquito Fernández Ochoa, en esquí, y Severiano Ballesteros, en golf, se popularizó el tenis y dejó de ser un deporte de élite solo practicado por los que tenían una cancha en su casa. Los citados llegaron a la gloria desde abajo; Santana, como Ballesteros, recogiendo pelotas en un club y poco a poco, gracias a su esfuerzo, llegó a campeón. Su fama, en los años 60 y 70, era comparable al de las estrellas del fútbol de ahora y todo el mundo le adoraba.

Santana se casó por primera vez en 1962 con Fernanda González- Dopeso con quien tuvo tres hijos Manuel, Beatriz, Borja. Paralelamente, el tenista tuvo una hija, Bárbara, fruto de su relación con una azafata de vuelo. En 1980, Santana se divorció de Fernanda y poco después se casó con la periodista Mila Ximénez, con quien tuvo a su quinto hijo, una niña llamada Alba. El matrimonio entre el tenista y la actual colaboradora de “Sálvame” tampoco funcionó, como Mila se ha encargado de explicar sobradamente, y tras la separación, en 1986, Santana vivió la que ha sido su relación más larga con la modelo sueca Otti Glanzielus, que dejó todo para instalarse en Marbella con la que se casó en 1990 y de la que se divorció en 2008, tras casi 30 de convivencia. Con Otti, Santana no tuvo hijos pero el matrimonio convivió varios años con Alba, la hija de Mila. Hace tres años, el tenista sorprendía casándose con Claudia Rodríguez, una viuda colombiana de pasado incierto que acabó tomando las riendas de la vida del tenista, apartando al hijo de Santana de los negocios de su padre para colocar a su propio hijo. La situación que, en su día denuncio Mila, estuvo en primera línea durante algunas semanas hasta que la propia Mila dio marcha atrás, seguramente para no hacer daño a su hija Alba. Viendo las fotos del último cumpleaños de Santana está claro que Mila Ximénez se quedó corta denunciando la situación de desamparo en la que se encontraba su ex marido y la manipulación que de su figura hace su cuarta esposa.

Después de retirarse de tenis, Manolo Santana se instaló en Marbella y montó una escuela de tenis en el Marbella Club que en tiempos de Jesús Gil se trasladó a un terreno contiguo, propiedad municipal, por lo que el tenista disfruta de una concesión pero no es el dueño. El club de tenis está controlado ahora por Claudia Rodríguez que, al parecer, controla también toda la vida del tenista. Quizá lo que se ve en las fotos sea un trampantojo y Santana viva feliz con una esposa dedicada a cuidarle y hacerle feliz, pero no es eso lo que parece.

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