Corte y confección

El día que Julio Iglesias se cayó de espaldas

Julio Iglesias
Julio Iglesias

2 de julio de 2015, 08:45

Julio Iglesias es desde hace tiempo el primer marido de Isabel Preysler, la mujer que, según las malas lenguas, se fue de su vida con el objetivo de ganarle en portadas. No hay duda de que lo ha conseguido. El cantante sufre de la espalda desde que un accidente de coche cambió su vocación de portero de fútbol por la de intérprete melódico y hace solo unos días fue intervenido en Nueva York, “en la parte lumbar” según explicó su compañía discográfica lo que le obliga a mantener reposo. A lo mejor Julio tuvo una recaída al caerse de culo tras comprobar, como el resto de la humanidad, la capacidad de renovación de su ex, la única de todas sus mujeres con la que contrajo matrimonio antes de Miranda Rijnsburger.

Hace años, en Miami, cuando Julio sacó a sus hijos de España tras el secuestro de su padre, el doctor Iglesias Puga, el entrañable “Papuchi”, ya se asombraba de la capacidad de Isabel Preysler para lograr pasar por encima de sus maridos y sus divorcios sin mojarse, como Jesucristo sobre las aguas del lago Tiberiades, también llamado mar de Galilea. Se decía que el cantante acuñó la expresión “cheque Chabeli” para definir la pensión  que seguía pasando a Isabel Preysler para el mantenimiento de los tres hijos que compartían, la citada Chabeli, Julio José y Enrique, base monetaria sobre la que la actual novia de Mario Vargas Llosa edificó su imperio. Una maledicencia, sin duda, porque como ella misma se ha encargado de difundir no escoge a los hombres por su dinero.

Julio, sin embargo, si escoge sus canciones por el dinero que le producen. Según algunas cuentas en toda su carrera, ya casi 50 años, ha venido 300 millones de discos, lo que haciendo cálculos le abrían supuesto otros tantos millones de dólares, sin contar lo ingresado por las actuaciones que ha hecho en medio mundo, o mundo entero. Sus ocho hijos se lo agradecerán el día que hereden.

De todos los descendientes de Julio Iglesias, los cinco pequeños, Miguel, Cristina, Victoria, Guillermo y Rodrigo aún no están en edad laboral, pero entre los tres mayores, el único que ha hecho carrera ha ido Enrique Iglesias. El menor de los Iglesias Preysler, que acaba de tener un incidente de tráfico al ser pescado conduciendo sin carné, ha logrado emular a su padre en los escenarios aunque su éxito sigue siendo un misterio sin resolver. Lo que es cierto es que dinero no le falta si tenemos en cuenta que para que su madre sobrellevara su viudez con comodidad, las pasadas navidades le mandó desde Estados Unidos su avión particular para que viajará hasta Miami. Con hijos así, una no necesita pescar a un millonario, mejor sacar a la luz su relación con el premio Nobel y  subir su cotización en el mundo rosa.  Por cierto, aún recuerdo cuando Carlos Falcó, marqués de Griñón, aún casado con la bella, y entonces joven, filipina le puso una demanda a una revista porque publicó que su esposa bebía los vientos por Miguel Boyer. La querella quedó sobreseída cuando los hechos probaron que ciertamente Isabel Preysler y el entonces superministro eran más que amigos. Poco después corría por Madrid la especie de que Isabel, en realidad, no iba a casarse con Boyer sino con Vargas Llosa. La realidad, como se ha comprobado, de nuevo ha superado a la ficción.

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