Corte y confección

El cólico de Ana

Ana Obregón
ana obregon hospitalizada

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Polémicas de famosos

4 de febrero de 2016, 09:09

Que conste que siento lo del cólico nefrítico pero, quién le iba a decir a Ana Obregón hace solo unas semanas que se volvería a poner de moda gracias a las revelaciones de este blog sobre su efímera relación de juventud con Bertín Osborne. Ya una vez, de nuevo, en la calle, Ana ha aprovechado para exagerar su enfado por haberse enterado la última del embarazo de la mujer de Alejandro Lequio.

La cuestión es que a raíz de su salida del ostracismo, en el que vivía desde hace años, nos hemos enterado de que se pasea por los teatros de España actuando en una obra teatral titulada “Sofocos Plus” en la que cuatro actrices de mediana edad cuentan y cantan sus experiencias vitales en torno a la menopausia. La gracia del asunto es que, horas antes del estreno en Madrid, Ana Obregón publicó en su cuenta de twitter @anitaobregon el siguiente mensaje: “Anulada la función de hoy en @TeatroLaLatina con lleno total porque estoy ingresada con un cólico nefrítico”, un tuit al que se adjuntaba la foto de un brazo, bastante peludo por cierto, con una vía para suero puesta, de alguien que estaba en una cama de hospital. Si el brazo y la manaza son de Ana es que, además del cólico, tiene otra patología.

ana obregon hospitalizada

No seré yo la que dude de las palabras de Ana, ni de la autenticidad de la foto, Dios me libre, pero sí se puede dudar de la afirmación de que el teatro La Latina estaba lleno para la función del miércoles 3 de febrero; debía ser la única con el cartel de no hay billetes, ya que para el día 4 aún estaban a la venta casi la mitad de sus 927 localidades, concretamente 459 butacas, más o menos las mismas que en las funciones de los días siguientes. “Sofocos Plus” está programada hasta el 27 de marzo y no hay duda de que Ana Obregón sabrá aprovecharse de su vuelta al ruedo mediático para atraer la atención en una obra en la que también intervienen Fabiola Toledo, Teté Delgado y Elisa Matilla.

En cualquier caso, antes de anunciar que le había dado un cólico, Ana estaba algo irritada. Un poquito con Bertín por haber admitido lo que se contó en este blog y que ella se empeñó en negar, aunque sigo sin entender qué razón tenía para mentir sobre uno de sus ligues verdaderos. Pero, lo que la había puesto directamente a cien era que Alejandro Lequio no le avisara de que su mujer, María Palacios, estaba embarazada y que, en consecuencia, Alejandro, el hijo de ambos, iba a tener un medio hermano o hermana. La exclusión del tema la privaba de su cuota de protagonismo y eso no lo ha podido soportar.

A raíz de esa cuestión, Ana ha vuelto a despotricar contra Lequio echándole en cara que, cuando Alex, el niño que comía micrófonos, era pequeño, no le pasó ninguna pensión. El conde ha contestado diciendo que aunque cumplió religiosamente con la pensión de su otro hijo, Clemente, fruto de su matrimonio con Antonia Dell’Atte, es cierto que no aportó dinero para su hijo Alejandro pero que la razón fue que la propia Ana Obregón le liberó de ese compromiso en razón de su situación económica. “Ana es millonaria” ha dicho Lequio estos días y es verdad, pero no por lo que ha podido ganar, en sus buenas épocas, con su trabajo como actriz o presentadora sino por sus ingresos como accionista de los negocios familiares.

Antonio García, padre de Ana, entró como empleado en la empresa constructora de Juan Obregón Toledo SA, (Jotsa) hace más de 60 años, se casó con la hija del dueño y creó un imperio inmobiliario. Con el tiempo, la familia García Obregón vendió Jotsa pero mantuvo otros negocios inmobiliarios como Niesa que, entre otras propiedades gestionaba el centro comercial de La Moraleja que vendieron hace tres años por 55 millones de euros. Queda claro, pues, que Ana Obregón tiene la vida resuelta y si trabaja no es por dinero sino por afición, la misma que tiene a estar siempre llamando la atención.

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