Don Felipe y doña Letizia: Una boda por amor

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Felipe y Letizia presidieron la jura de bandera de los guardias reales, en el día de su decimoprimer aniversario de boda.
Gtres

23 de mayo de 2015, 08:00

Desde 2004 no ha habido otro 22 de mayo en el que haya llovido en Madrid. De hecho, la Zarzuela escogió esa fecha por que ese día era el de menor probabilidad de precipitaciones según el Instituto Nacional de Meteorología. Los pronósticos fallaron y don Felipe y doña Letizia (sobre todo ella que tuvo que hacer en coche su último recorrido como soltera) no pudieron disfrutar de una boda soleada pero, afortunadamente, la lluvia no les ha traído mala suerte. Once años después, aquellos novios, cuyos nervios traspasaron los muros de la iglesia de La Almudena mientras se oía caer la lluvia torrencial y el ruido de los truenos, viven serenamente su día a día tras pasar de príncipes a reyes.

El día de la boda, España aún no se había recuperado de la sorpresa que supuso el anuncio del compromiso matrimonial del príncipe Felipe con la periodista Letizia Ortiz pero todos tenían claro que la suya era una boda por amor. El heredero eligió a una joven que le aportó línea directa con el mundo real, una persona que, como se ha comprobado, acabaría siendo fundamental en el proceso de renovación de la monarquía.

No hay duda de que el príncipe Felipe y la periodista Letizia Ortiz se casaron enamorados y dispuestos a afrontar juntos una vida que desde luego es excepcional pero que no siempre es privilegiada. Pasar de la libertad de movimientos a ser escrutada día a día no fue fácil para la antigua periodista acostumbrada a decir lo que pensaba y actuar sin dar explicaciones. En los primeros años de casada, la princesa Letizia aportó aire fresco a la Corona y, además, cumplió con su principal deber: gestar y traer al mundo a dos niñas para asegurar el futuro de la monarquía pero los años felices, culminados por la llegada de Leonor y Sofía, también tuvieron episodios trágicos como el suicidio de Erika Ortiz, la hermana pequeña de la princesa. Desde ese momento, la entonces princesa Letizia se propuso proteger a su otra hermana, Thelma, quien se sentía presionada por los medios de comunicación. Thelma, que tuvo un hijo con el abogado Enrique Martín, está ahora casada con Jaime del Burgo, uno de los mejores amigos de Letizia.

La princesa Letizia, ahora reina, no lo tuvo fácil ya que aún hay muchas personas que la consideran poco apropiada. Las críticas a sus orígenes dentro de una familia de clase media se han ido diluyendo, a medida que se ha comprobado que, al menos, sus padres son personas discretas que en todos estos años transcurridos desde la boda, solo han aparecido junto a su hija en los bautizos de sus nietas y, más recientemente, en  la primera comunión de la princesa Leonor.

En sus años de casado, el príncipe Felipe no ha tenido altibajos emocionales; al menos que se sepan, aunque no encajarían en su carácter templado y sereno. Doña Letizia, sin embargo, quizá presionada por el hecho de que su vida oficial estaba perfectamente marcada, tuvo un periodo de rebeldía que se tradujo en salidas privadas con amigas y amigos, unas escapadas que le hacían sentirse libre y que ella reivindicaba como parte de su ser. Le gustaba y aún le gusta, aunque ya no lo hace tan a menudo, salir sola de compras a grandes superficies, pasear por el centro de Madrid,  ir al cine o de copas, e incluso viajar con sus amigas , vestida de incógnito aunque siempre reconocible. En los últimos meses del reinado de don Juan Carlos, Letizia parecía más insatisfecha que nunca quizá porque veía peligrar el futuro de su marido y el suyo propio y esa actitud provocó la única crisis de la pareja Borbón Ortiz de la que se tiene noticia.

Duró poco, el rey Felipe tiene mucha paciencia y, además, de alguna manera comprendía la actitud de su mujer cuyas ansias de hacer cosas nuevas chocaban con las directrices de la Zarzuela.

En estos años de matrimonio, don Felipe sigue siendo la misma persona, al menos en el plano físico, más allá de su barba de quita y pon que mantiene ahora desde que es Rey básicamente porque a sus hijas, Leonor y Sofía, les gusta así. Doña Letizia, sin embargo, ha experimentado un gran cambio estético tanto en sus facciones como en su atuendo desde que se casó con el entonces príncipe Felipe. En 2008, la princesa se operó de la nariz y se dio algunos toques con bisturí y, desde luego, periódicamente se somete a nuevos tratamientos estéticos que han sustituido a la cirugía y que permiten retrasar las huellas del tiempo. Ahora lleva el pelo con corte ‘bob’, antes llamado melena francesa, y parece haber encontrado su estilo, después de años vagando entre melenas lisas, onduladas o moños. Siempre fue delgada y a lo largo de estos once años, su figura, en la que en ocasiones se marcan en exceso los músculos, le ha generado algunas críticas y ha causado preocupación que Letizia ha despejado asegurando que se cuida a base de ejercicio y comida sana, un régimen que sigue a rajatabla para compensar las comidas y cócteles oficiales.  Respecto a su estilo en el vestir, aunque asegura que no le da importancia al atuendo, lo cierto es que se ha convertido en un icono de moda, lo sabe y lo potencia, aunque no tiene un estilo propio. De todos modos, vestida de reina, con empaque y elegancia luce mejor que vestida de sport o de calle.

Al cumplir once años de casados, los Reyes parecen vivir una segunda luna de miel. En su vida pública saborean las mieles de un primer año lleno de aciertos en el que le han dado la vuelta a las encuestas y han devuelto la confianza en la monarquía y, en el plano privado, siguen mirándose a los ojos.

 

 

Por Mariángel Alcàzar

Mariángel Alcàzar es periodista desde que un día comprobó que su curiosidad podía ser también un oficio. Se ha especializado en casas reales, pero también le interesan las casas comunes donde habitan reinas y princesas, tanto las del pueblo como las de ciudad. Ejerce en tierra, mar y aire, es decir, prensa, radio y televisión.