Corte y confección

Cristina Pedroche y Lara Álvarez, dos iguales para hoy

Cristina Pedroche Lara Álvarez
Cristina Pedroche y Lara Álvarez

29 de octubre de 2015, 10:00

A mí si me hacen escoger entre Cristina Pedroche y Lara Álvarez me ponen en un compromiso porque apenas las distingo. Hay que ver lo que se parecen esas chicas, casi  tanto como ese grupo de actrices formado por Blanca Suárez, María Valverde y alguna más a las que veo todas iguales, tan iguales como los Mario Casas y demás que podrían intercambiarse los papeles y nadie lo notaría. No sé en que escuela de interpretación han aprendido, pero desde luego  no les han enseñado a tener una personalidad propia. En cualquier caso, a las actrices y actores que se parecen y adoptan el mismo estilo, tanto artístico como indumentarios, en cualquier momento les puede aparecer un papel que haga que se distingan de la manada y adquieran luz propia.

A Pedroche y Lara las hemos visto presentando concursos en los que los protagonistas se van por esos mundos de Dios. Si no lo miro, ahora mismo, en Google, no sabría decir si Pedroche presentó Supervivientes y Álvarez, Pekín Express, o viceversa, porque creo que hacían un papel similar es decir simpáticas, pero sin mando en plaza.

La cuestión es que la gran diferencia entre Cristina Pedroche y Lara Álvarez es que la primera se quería casar, y lo ha logrado, con David Muñoz, el triestrellado chef del restaurante DiverXo y Lara Álvarez aún no ha conseguido convertirse en la señora de Fernando Alonso, aunque ya son ganas.

Pedroche era una co presentadora dicharachera desinhibida y desacomplejada, orgullosa de sus orígenes humildes que un buen día se cruzó con David Muñoz, un extravagante cocinero con el que hizo migas. Su historia de amor les lanzó a la fama y desde entonces comemos Pedroche mañana, tarde y noche, hasta que nos hemos enterado de que la parejita se ha casado en camiseta, tejanos y zapatillas deportivas en el vestidor de la casa que comparten en Madrid. Lo han hecho en presencia de un notario que ha dado fe (no sabía yo que los notarios podían casar en casa de uno, con lo que cobran por ir a la de ellos). La cuestión es que Pedroche ha hecho el más difícil todavía y mientras el resto de novias conocidas luce no uno, sino dos vestidos de novia y siempre de un diseñador que se los cede para salir en las revistas,  la presentadora se ha convertido en señora de Muñoz demasiado informal para ser improvisado. Tras la boda, David se fue a trabajar a su sofisticado restaurante y Pedroche con sus padres a comer ensalada de pollo y bizcocho de chocolate. No sé yo qué pensar.

Mientras tanto, Lara Álvarez debe estar preparándose para consolar a Fernando Alonso quien, tras su efímero reinado en el mundo de la Fórmula Uno, llora ahora por haberse creído más importante que las escuderías para las que corría.  Fernando Alonso ya se casó y divorció de Raquel del Rosario, la cantante del Sueño de Morfeo que conseguía dormir a Morfeo y a todos los demás.  No sé sabe si Fernando tiene intención de casarse con alguien más, aparte de consigo mismo, pero debería tener un detalle con Lara, la pobre,  que incluye en su currículo haber recibido clases de periodismo de Nieves Herrero.

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