Corte y confección

Carmencita y el 'rey de la chatarra'

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Carmen Martinez Bordiu 18. Estrecha amistad

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Carmen Martinez Bordiu 17. Grandes aficionados a los toros

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Carmen Martinez Bordiu 19. Carmen confirmó a Bertín que estaba muy enamorada

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carmen martinez bordiu. Mirada de enamorada

19 de mayo de 2016, 13:23

Carmen Martínez-Bordiu, que pudo y, de hecho tuvo, novios de primera división, sigue bebiendo los vientos por José Miguel Rodríguez, más conocido como 'El chatarrero', un millonario de aspecto anodino que, como su propio apodo indica, ha construido su fortuna reciclando chatarra. Un hombre que, así a primera vista, no parece precisamente un adonis pero que ha logrado que Carmen, según ella misma confesó en el programa de Bertín Osborne, se haya enamorado por primera vez, sin que él, ahora, le corresponda. Hace solo unos días, la pareja apareció en una corrida de toros celebrada en Las Ventas, como han hecho en otras ocasiones, incluso en la boda de la hija de Carmen; aunque ya no son novios, ni nada que se le parezca, el empresario chatarrero sigue cargando con los gastos y casi la manutención de Carmen que vive en un pisazo de la calle Velázquez de Madrid. Carmen, quien ya ha cumplido los 65 años, siempre será la 'nietísima', aunque ya la mitad de la población, o más, no sepa quien era su abuelo y porque ella se ganó ese título. Para quienes lo hayan olvidado o nunca lo han sabido, Francisco Franco, más conocido en su época como el Generalísimo o el Caudillo, fue jefe de Estado desde 1939, tras ganar la Guerra Civil, hasta su muerte en 1975, momento en el que fue sucedido por el rey Juan Carlos. Carmencita, como se la llamaba de niña, fue una especie de infanta, desde que nació, al igual que el resto de sus seis hermanos, Mariola, Francisco, Merry, Cristóbal, Jaime y Arancha, hijos todos de Carmen Franco, la única hija del dictador que se casó con Cristóbal Martínez-Bordiu, marqués de Villaverde, médico y vividor.

A lo que vamos, Carmencita que fue reina infantil de todas las fiestas populares de España en los buenos tiempos de su abuelo, estudió idiomas y poco más y entró, como todas las niñas bien de la época, a trabajar en Iberia aunque duró poco en la compañía ya que, con menos de 19 se prometió a Alfonso de Borbón con quien se casó en 1971, con solo 20 años. Aquello no podía funcionar, porque Carmencita siempre fue una chica en busca de emociones fuertes, de esas niñas bien, recatadas en público y sometidas a los rigores educacionales de su familia, que se pirran por los chicos malos y sus prestaciones. Por esa razón y porque mantenía amores con un piloto primo de don Juan Carlos y con un jinete, primo de alguien también, su padre decidió casarla con Alfonso de Borbón, más para tenerla controlada que para convertirla en reina, como se llegó a decir, aunque a su abuela, la también olvidada Carmen Polo, le encantaba que su nieta fuera alteza.

Murió Franco, el franquismo y también el matrimonio de Carmen y Alfonso. Ella, que tenía 25 años, volvió a su ser y se enamoró de Jean Marie Rossi, un anticuario de 50 años que tenía fama de ser el mejor amante de París. Ahí lo dejo. Tanto a Carmen como a Rossi se les murió un hijo (Francisco y Matilde) en trágicas circunstancias, tuvieron una hija en común, Cinthya, y al cabo de los años se separaron. Carmen vivió una relación madura, quizá la única que ha tenido, con el arquitecto italiano Roberto Federici, del que un día se deshizo para casarse con el santanderino José Campos, más conocido como 'Picapiedra', con quien Carmen no durmió ni la noche de boda.

Hace tres o cuatro años, Carmencita conoció a Josemi Rodríguez y sin que se sepa la razón cayó enamorada. Mantuvieron una relación sentimental mientras él seguía casado pero hace ya dos años, tras el divorcio, el Chatarrero no solo no oficializó su relación con Carmen, sino que se fue a vivir solo a una finca de Toledo, mientras dejaba que su novia permaneciera en el piso de 600 metros cuadrados que habían compartido y donde ahora la visita, de vez en cuando.

Carmencita, que pasó de nieta ideal, a mujer dispuesta a hacer lo que le diera la gana por encima de maridos, hijos y familia, es ahora la fiel enamorada de un hombre al que espera cuál Penélope. Si Franco levantara la cabeza.

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