Corte y confección

Carlos Lozano, un superviviente que quiere ser VIP

Charlotte y Carlos Lozano Gala9GHVIP

12 de marzo de 2016, 12:05

Mientras Carlos Lozano intenta hacerse con el premio gordo en ‘Gran Hermano Vip’, la presentadora Paula Vázquez se lamenta de que ya no hay programas en la televisión que estén a su altura. Aunque las trayectorias de Carlos y Paula no tienen mucho que ver, sí comparten la dura realidad de que su tiempo de éxito, que fue fulgurante, ya se acabó. El primero pasó de ser un guaperas más al exitoso presentador de la primera edición de ‘Operación Triunfo’ y Paula transitó de simpática locutora de concursos a la reina de los bikinis en el estreno de 'La Isla de los Famosos', versión original de 'Supervivientes'. Después de esos dos bombazos, ni Carlos Lozano ni Paula Vázquez conocieron un nuevo éxito y poco a poco fueron reemplazados por caras nuevas o de mayor personalidad.

Es verdad que la simpatía de Paula es un valor mayor que la aparente apostura de Carlos a quien, realmente, le tocó la lotería en forma de programa con ‘Operación Triunfo’ probablemente porque estuvo muy bien dirigido y él simplemente se limitó a seguir las indicaciones. Lamentablemente no pudo revalidar el éxito y su estrella se fue apagando hasta que en vista de que en España no tenía futuro, echó mano de su ex, Mónica Hoyos, a quien conoció en el plató de 'El precio justo' y con quien tuvo una hija, y se marchó a Perú, de donde ella es originaria. Lozano tampoco triunfó en Lima pero al menos pudo trabajar aunque fuera en tareas que él debe considerar por debajo de sus posibilidades, al fin y al cabo allí no tenía que mantener su estatus de estrella. Ahora, en vista de que nunca más volverá a la primera línea de mar, no se le han caído los anillos a la hora de aceptar ser uno de los concursantes de la casa aún a riesgo de que su personalidad algo incómoda aflore y ya le sea totalmente imposible volver a la televisión como presentador.

No es una mala apuesta, Carlos tiene ya una edad, concretamente 53 años, en la que no puede andarse con tonterías y, al menos, tras su paso por la casa, el dinero que le han pagado por el contrato y el que podría obtener si gana el concurso, tiene solucionada, de momento, la vida. Su participación, además, le permitirá acceder a programas como colaborador, eso sí, en la categoría carne de cañón. Quizá pueda volver a Lima con el aval de su exitoso paso por el programa y reunirse con su novia Miriam, una estudiante de 22 años que también trabaja como modelo o algo parecido en lo que se tenga que enseñar pecho y espalda. También puede dejar atrás su pasado limeño si logra lo que pretende: un contrato con Telecinco aunque debía saber que esa es una pretensión muy difícil porque ya se sabe que son muchos los llamados y pocos los elegidos. Lozano ha demostrado en el programa ser un hombre difícil que, además, puede ser desagradable si se lo propone y que, sobre todo, parece enfadado consigo mismo por haber disfrutado de la gloria y verse ahora obligado a transitar por los pasos subterráneos. No son esas unas buenas credenciales para lograr un puesto en la televisión, donde lo que se valora es la frescura y la empatía.

Paula Vázquez no es el caso porque, aun sin trabajo conocido, mantiene cierta popularidad y el cariño de la gente, aunque los jefes de las cadenas ya no la consideran capaz de sacar adelante un proyecto. A lo mejor ha llegado la hora de cambiar de ocupación y aceptar la cruda realidad: los presentadores pueden tener un programa de éxito pero después, para sostener una carrera larga, han de tener una gran personalidad, un buen conocimiento del medio y, sobre todo, ideas propias.

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