Corte y confección

Carlos Lozano, esa víctima

Carlos Lozano
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Presentadores famosos

5 de noviembre de 2016, 08:00

El que faltaba para el duro. Carlos Lozano, a quien hace solo unos meses se le dio una enésima oportunidad de recuperar su puesto en la televisión encargándole la presentación de “Granjero busca esposa”, quiere más y se ha subido al carro de “OT el Reencuentro” para, de nuevo, mostrar su faceta más exprimida: la de presentador ofendido que aún no ha entendido que si no consigue triunfar en televisión es por que, aunque no lo hace mal del todo, es un cansino.

Tiene narices que diga que los “triunfitos” tienen que estar agradecidos porque si no llega a ser por el programa, la mitad de ellos no cantaría. Pues anda que él, también el programa le convirtió en el presentador de moda cuando, a diferencia de Jorge Javier Vázquez o Jesús Vázquez, que tienen vida propia, solvencia y preparación, Lozano necesita guión, indicaciones, dirección y pinganillo para llevar un programa adelante. El verdadero problema de Carlos Lozano, que nunca ha aceptado, es que no pasa de ser un apuesto locutor y si, tras ser relevado como presentador de “OT”, encontró una oportunidad en Perú fue porque en aquel país aún se llevan los presentadores de su estilo.

Carlos Lozano no es simpático, aunque tampoco lo es su ex, Mónica Hoyos, ni su actual novia o lo que sea, Miriam Saavedra. Ninguno de los tres, ni la guerra que se traen entre ellos, consigue captar la atención más allá de las peleas algo absurdas que se han ido cruzando y todos, y especialmente Carlos, deberían aceptar que su tiempo en televisión ha acabado. Permanecer en antena durante muchos años es privilegio de unos pocos que, además de gozar del favor del público, convierten todos los formatos que presentan en éxitos y no, al revés, cuando su presencia en plató puede acabar con el programa.

Cuando Lozano fue elegido para presentar la primera edición de “Operación Triunfo” le hicieron un regalo en toda regla. Lo hizo bien y triunfó pero, básicamente, porque se limitó a llevar a cabo las ideas de otros y en aquel programa los que dirigían tenían ideas geniales que convirtieron a Lozano, un bello sin alma, en un presentador total. El se creyó su personaje y cuando quiso volar solo se encontró sin alas. No pasa nada pero que no ande ahora dándoles lecciones a los “triunfitos” porque él también le debe la vida al programa y encima no lo sabe. A Carlos le ha molestado que no contaran con él para participar en los especiales del reencuentro pero gracias a su ausencia puede seguir haciéndose la víctima.

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