Corte y confección

Carlos Lozano, el galán de noche

Carlos Lozano
Carlos Lozano conducirá diversas galas durante estas fechas
Pedro Pernía

17 de mayo de 2016, 08:46

No sé si Carlos Lozano es consciente de todo lo que le debe a quien apostó por rescatarlo del destierro andino y devolverlo a la televisión patria como concursante de GH Vip, programa del que quedó finalista tras la ganadora Laura Matamoros pero que ha procurado un puesto en Tele5 como próximo presentador de “Granjero busca esposa”. Por tierras peruanas, muy bonitas y acogedoras por cierto, andaba el presentador viviendo de las cada vez más exiguas rentas de la fama que obtuvo a finales del siglo pasado gracias a su sustitución del gran Joaquín Prat en “El precio justo” y más tarde como presentador de las tres primeras ediciones de “Operación Triunfo”.

Lo de GHVip debió ser un test de los mandamases de Tele5 para comprobar si el presentador tenía futuro en la cadena. Un chute de popularidad para los que no le habían conocido en sus buenos tiempos y un recordatorio para los que ya lo habían olvidado. El caballero superó la prueba, sin que se entienda muy bien porque tenía que volver a una televisión que, sinceramente, no le echaba de menos. La cuestión es que, además de presentar programa, en detrimento de Luján Arguelles, el galán, porque de eso va el maduro presentador, ya se ha convertido en un personaje gracias a sus amoríos con la modelo peruana Miriam Saavedra, que anda ahora perdiendo peso y lozanía como concursante de “Supervivientes”, y a sus desamores con Mónica Hoyos, con quien compartió plató en “El precio justo” y con quien comparte ahora, una hija, llamada Luna, y poco más.

Carlos Lozano fue guapo pero de los de catálogo de grandes almacenes o telenovela latina, si se llamara Carlos Alberto sería el perfecto protagonista de un culebrón, esos galanes de noche que tienen menos expresividad que un muñeco de José Luis Moreno. De hecho, otro de los hits de Lozano fue presentar durante un año uno programa del productor al que más veces han enterado a robar en su casa, aquellas inolvidables “Noches de Fiesta”, con sus aún más inolvidables “Escenas de matrimonio” y sus memorables desfiles de ropa interior. Ese era el verdadero hábitat de Lozano, con sus poses, sus miraditas y su dentadura perfecta de esas que, al abrir la boca, los dientes relucen con pequeños rayitos.

Pasar por “Operación Triunfo” le cambió la vida y, sobre todo, la imagen y hasta sus más acérrimos detractores tuvieron que aceptar que lo hacía muy bien. Bien dirigido, y con un programa que se convirtió en un fenómeno social, era difícil fracasar pero admitamos que en el éxito también tuvo que ver el presentador, aunque nadie ha dicho con menos sentimiento lo de “mi niña” o “guapísima”. Pero, aquel triunfo pronto se olvidó y la burbuja Lozano, como la inmobiliaria, se desinfló.

Ahora, Carlos ha vuelto y quién sabe cuando volverá a irse.

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