Corte y confección

Bimba Bosé, la lucha continúa

Mariángel Alcàzar
Bimba

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Famosos con cáncer

28 de junio de 2016, 10:25

De todos los miembros de la familia Bosé, Bimba es la más libre y a quien peor ha tratado la vida. No la conozco mucho pero alguna vez hemos coincidido en actos sociales y siempre ha sido una mujer tan educada y respetuosa que lo que más chocaba de ella era precisamente esa actitud de niña descarada que, sin embargo, no puede esconder haber sido educada en buenos colegios y, sobre todo, entre personas inteligentes.

Bimba está enferma y las desgarradoras respuestas a Luis Nemolato, publicadas en este marco, estremecen y duelen. La mujer, porque ya tiene más de 40 años y es madre de dos niñas, Dora y June, no es una famosa al uso, ni mucho menos, tiene pedigree y aunque, como otros miembros de ilustres dinastías, o no tan ilustres, podía haber vivido del cuento, lo cierto es que si se ha hecho conocida es porque heredado o trabajado, Bimba tiene talento y encanto.

Hace años, tantos como tiene Bimba, su madre, Lucía González Bosé, salió del círculo familiar protector para casarse con un italiano, Alessandro Salvatore, con quien tuvo a su primera hija a la que llamaron Eleonora, cuando tenía 18 años, recién cumplidos. Eran los tiempos en los que Miguel Bosé, con solo 20, empezaba a triunfar con “Linda” y resultó un gran impacto que su hermana se hubiera casado tan joven. Los padres de Bimba y de su hermano Olfo (el que hace poco se casó con una rusa, se divorció a los dos meses, lo explicó en Sálvame y volvió a desaparecer del mapa) no acabaron muy bien y Lucía, la hija del torero Luis Miguel González, Dominguín, y la actriz Lucía Bosé, regresó a España con sus dos hijos y volvió a casarse con el actor Carlos Tristancho con quien tuvo dos hijas y un hotel, el Rocamor, ubicado en un antiguo monasterio extremeño donde vivió toda la familia, lejos del ruido de la fama.

Bimba Bosé, el nombre artístico de Eleonora Salvatore González, también se casó joven, no tanto como su madre, y de la mano de su marido, el músico Diego Postigo, empezó a hacer pinitos en el mundo de la música, mientras se ganaba el sustento como extraña modelo en los desfiles de su amigo David Delfín, con quien ahora comparte enfermedad, dolor y pena. Bimba se tatuó hormigas en el pecho y se puso a cantar con su tío Miguel aquello de “miénteme y dí que no estoy loco”, con tanta gracia que hasta el cantante volvía a ser el ser angelical que fue antes de convertirse en un señor mayor, no por edad, sino por carácter.

Hace dos años, Bimba enfermó de cáncer y le tuvieron que extirpar un pecho cuyo hueco ella lució orgullosa en una revista. Es verdad lo que ha dicho que nunca se ha curado y que el cáncer sigue en su cuerpo pero desde luego no en su alma. Ahora está cabreada y con razón porque, de repente se han puesto a hablar de que había recaído en su enfermedad cuando, como ha explicado, aún no se ha curado. Bimba es una mujer valiente, desde luego, muy inteligente y muy talentosa. La última vez que la vi fue en una cena en Mallorca compartiendo mesa también con su novio, Charlie Centa, un modelo y Dj que la cuidaba y mimaba como se merecía. Era la noche de Halloween y Bimba se vistió de bruja y su novio se maquilló cual muerto viviente, ninguno de los dos daba miedo, más bien daban envidia.

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