Corte y confección

Bertín Osborne, anfitrión de sí mismo

Mariángel Alcàzar
Arturo Fernández en la cama con Bertín Osborne

Más Sobre...

Televisión Entrevistas a famosos TVE Mi casa es la tuya

12 de noviembre de 2015, 10:49

Cuando Bertín Osborne era joven su estilo no estaba de moda. Ser pijo, de Jerez y de derechas a finales de los años 70 era ser muy antiguo, todo lo contrario ética y estéticamente a lo que aspiraban a ser los chicos y las chicas progres. Pero mira tú por donde, casi cuatro décadas después el cantante y presentador ha logrado no solo ponerse de moda, sino demostrar que su imagen de señorito con Lacoste y jersey Shetland anudado al cuello, con la que se dio a conocer, escondía a un tipo encantador.

Norberto Ortíz Osborne ya tiene 60 años pero ahora es mucho más interesante que cuando era joven. Aquellas canciones tan alejadas de las de cantautores como Serrat o las de los cantantes melódicos como Julio Iglesias no lograron nunca el primer puesto pero llevaron al caradura de Bertín por todo el mundo; su simpatía hizo el resto y, aunque nunca alcanzó la gloria siempre vivió en ella.

La vida de Bertín empezó a cambiar cuando combinó su faceta de cantante con la de presentador televisivo. Empezó con el legendario “Contacto con tacto”, las madrugadas de Tele 5, donde Bertín, despatarrado en un sofá, ejercía de intermediario entre dos chicos y tres chicas para que, como señalaba el título del programa, hubiera contacto. Luego, ya más serio pero igualmente entretenido, Bertín presentó “Lluvia de estrellas” en Antena 3 y algunos programas más. Se fue haciendo mayor y más sabio y fue demostrando que, además, era un buen tipo. Por como se relacionaba con las tres hijas que tuvo con Sandra Domecq, por como se comportó ante la enfermedad y posterior muerte de su primera esposa y, finalmente, por la dignidad con la que asumió la discapacidad de su hijo Kike, el primero de los dos niños nacidos de su matrimonio con la venezolana Fabiola Martínez.

El Bertín frívolo, indolente y chulín desapareció en brazos de su hijo y, junto a Fabiola, ofrecieron un ejemplo de entereza a tantos padres afectados por el mismo problema. Claro que Bertín no tiene problemas económicos y puede aliviar el peso de atender constantemente a su hijo en personas expertas. Puede contratar terapeutas y cuidadores e incluso abrir un fondo para atender las necesidades futuras del niño pero el problema sigue siendo suyo. Que Bertín y Fabiola hayan creado una fundación para compartir fondos y experiencias con otros padres y otros niños discapacitados demuestran igualmente que son dos personas decentes.

Arturo Fernández con Bertín Osborne

Ahora Bertín está al frente del programa de TVE “En tu casa o en la mía”, toda una sorpresa que se ha convertido en el éxito de la temporada a pesar de alguno de sus excesos como el del propio presentador que no tiene ningún problema en exhibir su casoplón de Madrid y también su finca de Sevilla. Da igual, Bertín supera todos los peros con su naturalidad y su falta de pedantería a la hora de pasear a sus invitados por su inmenso salón. No todas las entrevistas le salen bordadas, principalmente porque no todos sus invitados están a su altura pero, hasta a los más torpes les saca partido. De todos los invitados, los más entretenidos hasta ahora han sido Carlos Herrera y Los Morancos que han ofrecido anécdotas impagables, como la del periodista puesto a prueba por sus cuñados (los hermanos de Mariló) en un monte de Navarra o el momento en el que Jorge Cadaval explicó como él y sus hermanos decidieron enterrar a su padre con tejanos. Hasta Adolfo Suárez Illana, que no siempre está en su lugar, restauró su imagen en el programa de Bertín, con el homenaje de amor filial que le hizo a su padre, el primer presidente de la democracia. No ha habido ningún programa aburrido, ni ningún personaje prescindible hasta los que han dado menos juego han enseñado como son y si los pobres eran aburrido o menos graciosos de lo que creían, Bertín los ha desenmascarado con cariño. No solo los entrevistadores agresivos sacan la verdad al personaje, a veces es mejor el masaje para que bajen la guardia y se muestren como son. El último personaje de Bertín ha sido Arturo Fernández, un señor de 86 años, que seguramente de cerca los parece pero que formó con el cantante una pareja de truhanes entrañables.

Noticias relacionadas

Más Sobre...

Loading...