Belén Esteban Terelu Campos

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Hijos de famosos

29 de marzo de 2018, 13:19 | Actualizado a

Para un hijo de famoso llegar a los 18 años es alcanzar un punto de no retorno. A partir de ese momento, sus rostros se despixelan despojándoles de la protección que les concedía su condición de menores de edad como les ha sucedido a Andrea Janeiro, Alba Díaz, Cayetana Rivera y más recientemente Alejandra Rubio hijas, respectivamente, de Jesús Janeiro y Belén Esteban; Manuel Díaz y Vicky Martín Berrocal; Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo y Alejandro Rubio y Terelu Campos.

A la hija de Belén Esteban la teníamos vista de pequeña cuando aún no se había promulgado la ley de protección de menores y la vimos pixelada el resto de su infancia y adolescencia. Su llegada a los 18, el pasado 20 de julio, se jaleó con una fiesta de cumpleaños y las correspondientes fotos pero con la excepción de algunas imágenes veraniegas en Benidorm, de la joven nunca más se supo. No es que se haya perdido el interés, sino que Andrea se ha puesto firme en la defensa de su intimidad y se ha propuesto alejarse del mundo en el que reina su madre. La hija de Belén no quiere ser princesa heredera, bastante ha tenido que aguantar ser el centro de las proclamas de su madre, desde el “Andreíta, cómete el pollo”, hasta “Yo por mi hija, mato”. Curada ya de todos los espantos, Andrea Janeiro Esteban se ha ido a estudiar fuera de España; ella puede porque su madre será como es pero muy prudentemente ha ido guardando en una libreta de ahorro la pensión que Jesulín pasaba todos los meses para el mantenimiento de su hija.

Alba Díaz, de menor impacto mediático que Andrea, convive en el mundo en el que se mueve su madre y no parece que se encuentre incómoda pero tampoco lo fomenta. La buena relación, o eso al menos es lo que parece, entre Manuel Díaz y Vicky Martín Berrocal, con la colaboración de Virginia Troconis, segunda esposa del torero, ha permitido a Alba acceder a la mayoría de edad, que alcanzó el 12 de diciembre pasado, sin traumas y también sin demasiado afán de protagonismo.

Tampoco Cayetana Rivera Martínez-Irujo parece fomentar sus apariciones públicas tras su presentación en sociedad. Fue su padre, Fran Rivera, quien alentó su llegada a los medios facilitando unas fotos de ambos coincidiendo con el 18º cumpleaños de su hija mayor que celebró el 16 de octubre pasado, una iniciativa que no gustó nada a la madre de la niña como no le han gustado otras muchas cosas de su exmarido. Desde que alcanzó la mayoría de edad, sin embargo Cayetana también ha mantenido un perfil bajo; no se esconde pero tampoco se exhibe.

La última hija de famosos en incorporarse al club de los 18 ha sido Alejandra Rubio, la menor de las Campos. La presentación corrió a cargo de su madre que ha reconocido que despixeló la cara de su hija una semana antes de que alcanzara la mayoría de edad, lo que sucedió el pasado 24 de marzo, para que la exclusiva no perdiera valor. Ahora Terelu Campos y Belén Esteban se han enredado en un debate estéril en la arena pública de “Sálvame” después de que la primera solicitara, amablemente, sin duda, a sus compañeros de programa y a los reporteros a pie de Ave que no atosiguen a su pequeña. Pero ha sido Terelu quien ha colocado a su hija en la primera línea de mar, del mismo modo que Belén puso a su hija como excusa necesaria para hacerse una carrera en la televisión. Lo mejor del rifirrafe entre Belén y Terelu es que mientras la primera se encontraba en plató, la segunda hizo una conexión desde el balcón del hotel Larios, de la calle homónima de Málaga, desde el que seguía las procesiones de Semana Santa. Mientras Terelu intentaba la cuadratura del círculo –poso con mi hija por dinero pero luego pido a los demás que no se aprovechen–, sonaba de fondo la matraca de la procesión. En su pecado, las dos Belén y Terelu, llevan la penitencia.

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